El imperio de persia

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Persia

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INTRODUCCIÓN

Persia
Artajerjes I
El bajorrelieve que decora esta jamba de la puerta oriental de la ciudad de Persépolis representa al monarca persa Artajerjes I, que reinó durante buena parte del siglo V a.C., sentado en su trono junto a su hijo ilegítimo Darío, que aparece a su espalda. Éste, con el nombre regio de Darío II Ocos, se convirtió a su vez en el 423 a.C. en rey de Persia.
Gianni Dagli Orti/Corbis
Persia, país del suroeste de Asia entre el mar Caspio y el golfo Pérsico, actualmente conocido como Irán. El término Persia es originario de una región del sur de Irán conocida como Persis o Parsa. Su nombre fue gradualmente utilizado por los griegos clásicos y por el mundo occidental para aplicarlo a toda la llanura iraní. Sin embargo, los propios iraníes la habían denominado durante mucho tiempo Irán, es decir, la ‘tierra de los arios’. En 1935 el gobierno solicitó que se utilizara el nombre de Irán en lugar del de Persia. Este artículo detalla el antiguo Imperio persa hasta la conquista árabe durante el siglo VII d.C. Para la historia de la región desde entonces, véase el artículo Irán.


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PRIMER IMPERIO

Persia
Darío I el Grande
Este relieve en piedra representa a Darío I el Grande (a la derecha) y a su hijo y sucesor, Jerjes I. Darío I gobernó el Imperio persa desde el 521 hasta el 486 a.C.
THE BETTMANN ARCHIVE
La llanura iraní fue ocupada hacia el 1500 a.C. por tribus arias, la más importante de las cuales eran los medos, que ocuparon la parte noroeste, y los parsas (persas), que emigraron desde Parsua, tierra al oeste del lago Urmia (actual Orumiyeh), hasta la región sur de la llanura, que denominaron Parasama o Parsuma. El primer líder destacable de los persas fue el jefe guerrero Aquemenes, que vivió hacia el 681 a.C. Los persas estuvieron dominados por los medos hasta el ascenso al trono persa en el 558 a.C. de Ciro el Grande, un miembro de la dinastía Aqueménida. Derrocó a los gobernantes medos, conquistó el reino de Lidia en el 546 a.C. y el de Babilonia en el 539 a.C. y estableció el Imperio persa como poder predominante de la región. Su hijo y sucesor, Cambises II, extendió el dominio persa aún más, conquistando a los egipcios en el 525 a.C. Darío I, que ascendió al trono en el 521 a.C., amplió las fronteras persas hacia el este hasta el río Indo, construyó un canal desde el Nilo hasta el mar Rojo y reorganizó todo el Imperio, consiguiendo el título de Darío el Grande. Entre el 499 y el 493 a.C., aplastó una revuelta de los jonios griegos que vivían bajo dominio persa a lo largo de la costa oeste de Asia Menor, y después lanzó una campaña punitiva contra los griegos continentales por haber apoyado a los rebeldes. Sus fuerzas fueron derrotadas en la batalla de Maratón en el 490 a.C., y Darío murió mientras preparaba una nueva expedición contra los griegos. Su hijo y sucesor, Jerjes I, también intentó invadir Grecia, pero fue derrotado en la batalla naval de Salamina en el 480 a.C. así como en la batalla terrestre de Platea y en la naval de Micala (o Micale) en el 479 a.C.
Las incursiones de Jerjes fueron el intento más notable de expansión del Imperio persa. Durante el reinado de Artajerjes I, segundo hijo de Jerjes, los egipcios se rebelaron con la ayuda de los griegos; aunque la revuelta fue contenida en el 446 a.C., supuso el primer asalto importante contra el Imperio persa y el comienzo de su decadencia.


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ALEJANDRO MAGNO Y LOS SELÉUCIDAS

Persia
Alejandro III el Magno
Alejandro III el Magno, rey de Macedonia, conquistó el Imperio persa entre el 334 y el 331 a.C. y gobernó sobre la mayor parte del mundo conocido hasta su muerte, ocurrida en el 323 a.C.
Hulton Deutsch
Durante el siglo IV a.C., el Imperio se despedazó a causa de numerosas revueltas, pero el golpe final fue dado por Alejandro Magno, quien añadió el Imperio persa a su dominio mediterráneo, derrotando a las tropas de Darío III en una serie de batallas entre el 334 y el 331 a.C. Alejandro realizó una integración temporal de los persas en su Imperio, reclutando grandes cantidades de soldados persas en su ejército y fomentando que sus oficiales superiores contrajeran matrimonio con mujeres persas. A su muerte en el 323 a.C. siguió una larga lucha entre sus generales por el trono persa. El vencedor de esta pugna fue Seleuco I, quien, después de conquistar el reino de Babilonia en el 312 a.C., anexionó el resto del antiguo Imperio persa hacia el este hasta el río Indo, así como Siria y Asia Menor. De este modo, Persia se convirtió en una unidad subordinada dentro del gran dominio de los Seléucidas hasta que fueron expulsados por los partos en el siglo II a.C.


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LOS SASÁNIDAS

Persia
Ardachir I
El relieve de la imagen se encuentra grabado en una piedra de Naksh-i Rustam, punto situado a 6 km de Persépolis, capital de Persia, donde se encontraban las tumbas reales. Data de tiempos de la dinastía Sasánida y representa la investidura de Ardachir I, fundador de la misma y rey persa desde el 224 hasta el 241.
Corbis
En el 226 d.C. Ardachir I, rey vasallo persa, se rebeló contra los partos, derrotándoles en la batalla de Ormuz (224), y fundó una nueva dinastía persa, la dinastía Sasánida. Continuó conquistando varios reinos vecinos menores, invadió la India, recaudando enormes tributos de los gobernadores del Punjab y conquistó Armenia. También estableció el zoroastrismo como religión oficial de Persia. A Ardachir le sucedió en el 240 su hijo Sapor (o Sahpur) I, quien libró dos guerras sucesivas contra el Imperio romano, conquistando territorios en Mesopotamia y Siria y en gran parte de Asia Menor. Entre el 260 y el 263 perdió sus conquistas a manos de Odenat, príncipe de Palmira y aliado de Roma. La guerra con Roma fue reanudada por Narsés, cuyo ejército prácticamente fue aniquilado por las fuerzas romanas en el 297. Narsés fue obligado a pactar una paz, por lo que la frontera occidental de Persia se trasladó desde el río Éufrates al Tigris, perdiendo además mucho más territorio. Sin embargo, Sapor (o Sahpur) II (que reinó en el 309-379) reconquistó los territorios perdidos durante tres guerras sucesivas contra los romanos.
El siguiente gobernante destacado fue Yazdgard I, que reinó pacíficamente desde el 399 hasta el 420. Aunque en un principio permitió la libertad de culto de los persas cristianos y pudo haber considerado convertirse al cristianismo, se convirtió al zoroastrismo y lanzó una campaña de cuatro años de persecución despiadada contra los cristianos. La persecución la continuó su hijo y sucesor, Bahram V, quien declaró la guerra a Roma en el 420. Dos años más tarde, los romanos derrotaron a Bahram y, mediante los términos del tratado de paz, prometieron la tolerancia de los zoroastras dentro del Imperio a cambio de un tratamiento similar de los cristianos de Persia. En el 424, los persas cristianos declararon su independencia de la Iglesia occidental.
A finales del siglo V, Persia fue atacada por un nuevo enemigo, los bárbaros heftalíes, o ‘hunos blancos’, que derrotaron al rey persa Peroz II en el 483 y durante algunos años después exigieron enormes tributos. En el mismo año, el nestorianismo se convirtió en la doctrina oficial a la que se adhirieron los persas cristianos. Kavad I favoreció las enseñanzas de Mazdak (hacia el siglo V), sumo sacerdote zoroastra que intentaba establecer la propiedad comunal. En el 498 Kavad fue depuesto por su hermano ortodoxo Zamasp, pero con la ayuda de los heftalíes, Kavad fue restaurado en el trono en el 501. Libró dos batallas inconclusas contra Roma y en el 523 retiró su apoyo a Mazdak, y ordenó masacrar a sus seguidores. El hijo y sucesor de Kavad, Cosroes I, obtuvo el éxito en sus guerras con el emperador bizantino Justiniano I y extendió su dominio al mar Negro y al Cáucaso, convirtiéndose en el más poderoso de todos los reyes Sasánidas. Reformó la administración del Imperio y restauró el zoroastrismo como religión estatal. Su nieto Cosroes II, inició una larga guerra contra el emperador bizantino en el 602 y hacia el 616 había conquistado prácticamente todo el suroeste de Asia Menor y Egipto. Una expansión mayor fue detenida por el emperador bizantino Heraclio I, quien entre el 622 y el 627 devolvió a los persas a sus fronteras originales. El último rey Sasánida fue Yazdgard III, durante cuyo reinado (632-651) los árabes invadieron Persia, destruyeron toda resistencia, gradualmente sustituyeron el zoroastrismo por el islam e incorporaron Persia al califato.