El Continente de África

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El Continente de África

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INTRODUCCIÓN

África: mapa político

África: mapa político

Las fuerzas tectónicas que separaron África de Sudamérica hace 150 millones de años crearon un continente cuyo principal rasgo topográfico es una vasta y ondulada meseta. Los científicos han encontrado en África microorganismos fósiles de hace 3.200 millones de años, la evidencia de una de las primeras formas de vida en la Tierra.

África, tercer continente más grande de la Tierra, con islas adyacentes, que ocupa una superficie de unos 30.243.910 km², alrededor del 20% del total de la masa terrestre. Bañado por las aguas del océano Atlántico al oeste y del Índico al este, está separado de Europa y Asia por el estrecho de Gibraltar y el mar Mediterráneo, al norte, y por el canal de Suez y el mar Rojo, al noreste. La población del continente en 2008 es de 955.006.740 habitantes. A finales del siglo XIX se produjo el reparto de África, hecho determinante en la evolución económica y social del continente a lo largo de la pasada centuria.

2

GEOGRAFÍA FÍSICA: TERRITORIO Y RECURSOS

Desierto del Sahara

Desierto del Sahara

El Sahara es el desierto más extenso del mundo. Situado en el norte de África, se adentra 1.610 km hacia el interior del continente y tiene una anchura de 5.150 km desde el océano Atlántico hasta el mar Rojo. Su superficie total es superior a los 9 millones de kilómetros cuadrados, de los que sólo 207.200 son oasis parcialmente fértiles.

David Rouge (MAURITANIA)/Reuters

Atravesado por el ecuador, África es un continente compacto que se extiende unos 8.000 km desde su punto más septentrional, cabo Blanco (Túnez), a su extremo más meridional, cabo de las Agujas (Sudáfrica); su anchura máxima, medida desde la punta de cabo Verde (Senegal), al oeste, hasta Ras Xaafuun (Somalia), al este, es de unos 7.500 km. La cumbre más elevada del continente es el monte Kilimanjaro (Tanzania), que casi alcanza los 6.000 m y presenta nieves perpetuas, y el punto más bajo se encuentra en el lago Asal (Yibuti), a 153 m por debajo del nivel del mar.

2.1

Relieve y regiones fisiográficas

Cráter Ngorongoro, Tanzania

Cráter Ngorongoro, Tanzania

Gracias a una densidad de población relativamente baja, Tanzania ha conservado gran parte de su fauna y alberga algunas de las reservas de animales salvajes más famosas del mundo, como el cráter Ngorongoro, que aparece en la imagen, y los parques nacionales de Serengeti y Selous. Ngorongoro, que comprende un enorme cráter volcánico extinto situado en el noreste de Tanzania, proporciona no sólo un refugio seguro a la fauna salvaje sino también un área de estudio única para los científicos, en especial genetistas, debido a que sus poblaciones de animales salvajes están aisladas de las del resto del país por las paredes del cráter. Éste se localiza dentro de la Zona de Conservación Ngorongoro, declarado Patrimonio de la Humanidad, que también incluye la garganta de Olduvai, donde se han encontrado restos de algunos de los primeros antepasados del ser humano.

Nicholas Parfitt/Tony Stone Images

El relieve africano se caracteriza por su horizontalidad debido a la presencia de vastas y onduladas mesetas, desfiguradas por varias grandes cuencas fluviales y aisladas sierras. A pesar de esta característica morfología, se diferencian diferentes unidades del relieve en África.

Una primera unidad del relieve son las amplias mesetas que se extienden por todo el continente, aunque son más elevadas en la región meridional; explican su aspecto uniforme y su elevada altitud media (750 m), y algunas albergan zonas áridas, como los desiertos Sahara, Kalahari y Karroo. Entre las mayores altiplanicies se pueden destacar las de regiones como Futa Yallon (muy escalonada) y Adamaua.

Una segunda unidad del relieve son los sistemas montañosos, que salpican las mesetas: algunos se alzan en los extremos del continente, como las cordilleras del Atlas, Ruwenzori y Drakensberg; unos pocos macizos aislados de origen volcánico despuntan por el centro del continente, como los de Ahaggar y Tibesti; en la parte oriental, la más elevada, se encuentra el Gran Rift Valley y se localizan numerosos volcanes, como el Kilimanjaro, el Kenia y el Elgon. El monte Camerún sobresale en la parte occidental.

La tercera unidad del relieve son las depresiones geomorfológicas, que rompen la uniformidad de las mesetas centrales; cabe mencionar las cuencas surcadas por los ríos Congo y Níger, y las depresiones de Qattara y Danakil.

África presenta una línea de costa regular, con pocos entrantes y salientes (destacan el cabo de Buena Esperanza, el golfo de Guinea y la península de Somalia, entre otros); la longitud total de su litoral, unos 30.500 km, en proporción con su área, es menor que en cualquier otro continente. Las principales islas de África, con una superficie conjunta de 621.600 km2, son Madagascar (la más grande del continente), Zanzíbar, Pemba, Mauricio, Reunión, Seychelles y Comores en el océano Índico; Santo Tomé y Príncipe y Bioko en el golfo de Guinea; Santa Elena, Ascensión y las islas Bissagos en el Atlántico sur; y las islas de Cabo Verde, Canarias y Madeira en el Atlántico norte.

2.2

Historia geológica

Imagen de satélite del desierto Líbico

Imagen de satélite del desierto Líbico

Dos picos volcánicos, el Arkenu y el Uweinat, son claramente visibles en esta imagen de satélite tomada del desierto Líbico.

Digital Image © 1996/Original image Cortesía de NASA/Corbis

Un inmenso escudo continental de rocas precámbricas, emparentado por su edad e historia con las cordilleras brasileñas de Sudamérica, se extiende al sur del Atlas hasta el cabo de Buena Esperanza (Sudáfrica). Al este, el escudo abarca dos masas continentales, la península Arábiga y Madagascar, que se separaron de África durante el periodo terciario (véase Tectónica de placas). Entre estas antiguas rocas se han encontrado algunos de los primeros rastros de vida en la Tierra (microorganismos fósiles de 3.200 millones de años). Geológicamente, los montes Atlas del norte de África son parte de Europa, ya que fueron originados por las mismas fuerzas que crearon las cordilleras alpinas de Europa central y meridional.

Las fuerzas tectónicas que separaron África y Sudamérica durante la división del continente de Gondwana, hace 150 millones de años (véase Jurásico), han seguido activas durante épocas más cercanas, al formarse el Gran Rift Valley en África oriental durante el terciario y desencadenar las erupciones de los montes volcánicos Kenia y Kilimanjaro.

2.3

Suelos

Arenas rojas del desierto de Namibia

Arenas rojas del desierto de Namibia

En el desierto costero de Namibia, de unos 2.000 km de longitud, las dunas rojizas llegan hasta las aguas del océano Atlántico. Algunas dunas llegan a alcanzar los 300 m de altitud y se consideran las más altas del mundo. En Namibia, el desierto está dividido en dos zonas principales, la parte central, en la que destacan las dunas rojizas y cañones de Sossusvlei, y la Costa de los Esqueletos, con arenas de color más amarillento.

Reiner Harscher/laif/Redux Pictures

Debido a que el continente africano no estuvo cubierto por el mar durante millones de años, los suelos se han desarrollado independientemente, sobre todo a causa de alteraciones meteorológicas. Pocos suelos se han beneficiado de la tierra transportada por ríos o corrientes oceánicas. En su mayor parte, los suelos africanos sufren un drenaje irregular y no presentan mantos acuíferos definidos. La mayoría son casi áridos debido a la lixiviación mineral que producen las fuertes lluvias y a las altas temperaturas. Los terrenos desérticos (aridisoles y entisoles), que contienen poca materia orgánica, también comprenden grandes extensiones. Algunos de los suelos más fértiles son los molisoles, también conocidos como chernozems o tierras negras, en África oriental, y los alfisoles y los podsoles en las zonas del sur y del oeste de África.

2.4

Hidrografía

Imagen satélite del lago Chad

Imagen satélite del lago Chad

Singular imagen, tomada desde un satélite en el año 1966, del lago Chad, área lacustre africana alimentada principalmente por los ríos Chari y Logone. Aunque el lago no tiene un claro desagüe, ha disminuido su tamaño a causa de la evaporación y las filtraciones subterráneas. En la estación lluviosa alcanza su máxima extensión, mientras que en la estación seca disminuye hasta los 10.360 km². A lo largo de la orilla oriental del lago se extienden numerosas islas que están habitadas. Los primeros europeos que llegaron fueron un grupo de exploradores británicos en 1823.

NASA/Corbis

Los ríos de África se pueden agrupar en función de la vertiente hidrográfica y cuenca a la que pertenecen. En la vertiente mediterránea, los ríos suelen ser cortos y estrechos, a excepción del Nilo, que es el más largo del planeta; en la franja desértica abundan los uadis, cursos de agua intermitentes que raramente llegan al mar. Los ríos de la vertiente atlántica son más largos y caudalosos, y llegan a ser navegables en gran parte de su curso; destacan el Níger, el Congo (el más caudaloso del continente), el Orange, con su afluente el Vaal, y el Senegal. Los ríos de la vertiente índica son más cortos que los de la atlántica; entre los más importantes se consideran el Limpopo y el Zambeze (en cuyo curso fluvial se encuentran las cataratas Victoria). Con la excepción de la cuenca del lago Chad, todas las demás tienen salida al mar y están cortadas por abruptas cataratas o rápidos que impiden la navegación.

Lago Malawi

Lago Malawi

El lago Malawi, denominado con anterioridad lago Nyasa, cubre casi toda la frontera oriental de Malawi con Tanzania y Mozambique. Las aguas del lago, surgido en el proceso de formación del Gran Rift Valley, proporcionan pesca abundante a los habitantes de sus riberas. El área lacustre representa, además, una importante vía de comunicación para las regiones que lo rodean.

Neil Cooper/Panos Pictures

Las profundas fosas tectónicas de las montañas orientales (zona ecuatorial del Gran Rift Valley) contienen gran número de lagos; es la región de los Grandes Lagos africanos, que incluye los lagos Turkana (también llamado Rodolfo), Alberto, Eduardo, Tanganica, Malawi y Tana. El lago Victoria, el más grande de África y el tercero del mundo, no es, sin embargo, parte de ese sistema lacustre; abarca una depresión poco profunda en las montañas orientales. El lago Chad ha reducido su superficie durante las últimas décadas en parte debido a las desviaciones de sus aguas para la irrigación.

Lago Victoria (África)

Lago Victoria (África)

Estas formaciones rocosas se alzan en la orilla meridional del lago, en Tanzania.

Kal Muller/Woodfin Camp and Associates, Inc.

Conseguir un control efectivo de suministro de agua es un problema importante en África. Junto a enormes áreas que cuentan con escasas e irregulares precipitaciones en forma de lluvia, existen otras áreas que sufren inundaciones periódicas y requieren medidas de control para evitarlas. Se han construido numerosas presas y embalses con el fin de regular el caudal de los ríos y encauzar el agua para crear regadíos y centrales hidroeléctricas; destacan el Nasser, resultado de la construcción de la presa de Asuán, y el Volta, formado por la presa de Akosombo. Los numerosos ríos y cataratas (Kabalega, Tugela, Victoria…) sugieren que África ofrece el 40% del total de la potencia hidroeléctrica mundial.

2.5

Clima

África: mapa climático

África: mapa climático

África tiene el clima más uniforme de todos los continentes. La ausencia de cadenas montañosas importantes, las corrientes oceánicas frías y su situación en la zona tropical, contribuyen a la uniformidad general del clima. También hay grandes regiones áridas, como los desiertos de Sahara, Horn, Namibia y Kalahari, cuyas precipitaciones anuales oscilan entre 250 y 500 mm.

En general, el clima de África es uniforme y predominan los tipos cálidos debido a la posición del continente en la zona tropical, el impacto de ciertas corrientes oceánicas y la ausencia de cadenas montañosas que sirvan de barrera climática.

Los climas se repiten de forma simétrica al norte y al sur del ecuador, que atraviesa el continente por la mitad. En África intertropical predominan los climas cálidos, que presentan altas temperaturas a lo largo de todo el año y cuyas precipitaciones disminuyen desde el ecuador hacia los trópicos, dando lugar a la sucesión de climas ecuatorial, tropical y desértico. El clima templado de tipo mediterráneo aparece solo en las zonas extremas meridional y septentrional del continente y se caracteriza por una sequía estival y una vegetación adaptada a la alternancia de inviernos húmedos y fríos con veranos calurosos y secos. El clima de alta montaña se da en las tierras de mayor altitud del continente, donde las cimas están cubiertas por las nieves perpetuas.

Tormenta de arena en el Kalahari

Tormenta de arena en el Kalahari

Impresionante imagen de una tormenta de arena en el desierto de Kalahari, árida meseta situada en el sur de África cuya superficie se extiende por el suroeste de Botsuana, el norte de la República de Sudáfrica y el sureste de Namibia.

Peter Lillie/ABPL/Corbis

Así pues, el centro del continente y la costa oriental de Madagascar presentan un clima ecuatorial, de lluvias abundantes (1.800 mm anuales) y temperaturas elevadas (26,7 ºC). En la costa del golfo de Guinea las precipitaciones se concentran en una estación, aunque en ningún mes faltan lluvias. El clima tropical abarca una quinta parte de África y se caracteriza por una estación húmeda durante los meses de verano y una estación seca en los meses de invierno; el total de precipitaciones de lluvia varía desde los 500 mm a más de 1.550 mm anuales. Lejos del ecuador, al norte y al sur de la región tropical, la media de precipitaciones oscila entre los 250 y los 500 mm anuales.

África tiene un área de clima árido o desértico más grande que cualquier otro continente, con la excepción de la mayor isla de Oceanía, Australia. Cada una de estas zonas (el Sahara al norte, el Cuerno de África al este y los desiertos Kalahari y Namibia al suroeste) recibe unas precipitaciones anuales inferiores a los 250 mm. En el Sahara, la oscilación térmica diaria y estacional es grande; la temperatura media en julio supera los 32,2 °C y durante la estación fría la temperatura nocturna a menudo desciende por debajo de los cero grados.

2.6

Vegetación

Parque nacional Serengeti, Tanzania

Parque nacional Serengeti, Tanzania

La fauna africana, en otros tiempos abundante, está bajo la creciente amenaza de su eliminación debido a la rápida expansión de las poblaciones en busca de terrenos agrícolas, a los cazadores furtivos y a las guerras. En muchos países ni siquiera las reservas de fauna creadas para protegerlos ofrecen ya un refugio seguro a las agresiones, especialmente de los cazadores furtivos, y un número cada vez mayor de especies están en peligro de extinción, en especial los rinocerontes blanco y negro, el gorila de montaña y el elefante. Establecido en 1941, el Serengeti, parte del Patrimonio de la Humanidad, es una de las reservas más grandes del continente, con unos 14.763 km2 en los que predominan las praderas abiertas y onduladas. También es el único de los santuarios de la fauna africana donde tienen lugar las migraciones estacionales de los animales de las llanuras, como en el caso de las cebras que aparecen en la fotografía.

Bildarchiv Okapia/Photo Researchers, Inc.

La vegetación varía en función del clima. En la zona tropical se suceden la selva o pluvisilva, la sabana y el desierto. La zona tropical, donde la media de precipitaciones anuales supera los 1.270 mm, está cubierta por una densa capa de arbustos, helechos y musgo, sobre la cual se alzan numerosos árboles, tanto perennifolios como caducifolios, destacando las palmeras de aceite. La zona de bosque de montaña, con unas precipitaciones ligeramente inferiores a las de la selva ecuatorial, se extiende por las montañas de Camerún, Angola y regiones de África oriental; aquí, los arbustos que cubren el suelo dan paso a palmeras de aceite, árboles caducifolios y coníferas. La zona de bosque de sabana, con precipitaciones anuales que oscilan entre los 890 y los 1.400 mm, cubre grandes áreas con un manto de hierba y arbustos ignífugos, sobre la que se alzan árboles caducifolios y leguminosos, también ignífugos. La superficie ocupada por la pradera de sabana, donde se registran unas precipitaciones anuales entre 500 y 890 mm, está cubierta por hierba baja y arbustos, además de pequeños y aislados árboles de hoja caduca. La sabana da paso a otra región biogeográfica que solo permite el desarrollo de una vegetación de estepa seca; en la zona de vegetación esteparia de espino, con precipitaciones anuales de 300 a 510 mm, predomina un manto herbáceo aún más fino junto con árboles carnosos y semicarnosos dispersos. En el espacio dominado por la maleza subdesértica, que registra unas precipitaciones anuales que oscilan entre los 130 y 300 mm, prevalece una formación herbácea con arbustos pequeños y dispersos. La zona de vegetación desértica, en áreas con precipitaciones anuales inferiores a los 130 mm, cuenta con una vegetación muy escasa y dispersa o ninguna en absoluto. En diferentes costas del continente crece un tipo de vegetación, el manglar, formación arbórea siempre verde adaptada a la acción de las mareas y con raíces aéreas. En las regiones de clima templado, la vegetación más extendida es el bosque mediterráneo (matorrales, encinas y pinos carrascos).

2.7

Fauna

Elefantes africanos

Elefantes africanos

Los elefantes africanos habitan en las regiones herbosas situadas al sur del desierto del Sahara. Los elefantes macho miden 3,4 metros y pesan alrededor de 5,4 t, mientras que las hembras miden 2,8 m y pesan aproximadamente 3,6 t. No tienen glándulas sudoríparas por lo que se revuelcan en charcas y ríos para enfriarse. El barro que se seca en su piel les protege del sol.

P.E. Parker/Hutchison Library

África presenta dos zonas diferenciadas de fauna: la zona del norte y noroeste, que incluye el Sahara; y la zona etíope, que incluye toda el África subsahariana. La zona norte y noroeste se caracteriza por una fauna parecida a la de Eurasia; abundan ovejas, cabras, caballos y camellos. El arruí, el ciervo rojo africano, y dos tipos de íbice son originarios de la costa septentrional africana. Los zorros del desierto habitan en el Sahara junto a liebres, gacelas y los jerbos, un pequeño roedor saltador. La zona etíope es famosa por su gran variedad de animales y aves típicas. Bosques y praderas están pobladas por numerosas especies de antílopes y ciervos, cebras, jirafas, búfalos, elefantes africanos, rinocerontes, además del babuino y otros monos. Entre los animales carnívoros se encuentran el león, el leopardo, el guepardo, la hiena, el chacal y la mangosta. El gorila, el simio más grande del mundo, habita en los bosques húmedos del África ecuatorial, así como monos, ardillas voladoras, murciélagos y lémures.

Búfalo africano

Búfalo africano

Una excepción a la situación bastante crítica de la fauna salvaje del mundo es la del búfalo africano. Este imponente animal, considerado como el más peligroso de todas las especies africanas de caza mayor, habita desde las semiáridas sabanas hasta las selvas tropicales y desde las marismas y cañaverales hasta las praderas de montaña. El búfalo ha desaparecido en muchos lugares como resultado de la caza, la colonización del territorio, la agricultura y las epidemias de peste bovina, pero la población de este animal todavía supera el millón de ejemplares.

Nigel J Dennis/Photo Researchers, Inc.

La mayoría de las aves pertenece a los grupos del Viejo Mundo. La gallina de Guinea es la principal ave de caza. Las aves acuáticas, en especial los pelícanos, garzas gigantes, flamencos, cigüeñas y garcetas, se reúnen en gran número. El ibis es frecuente en la región del Nilo, y el avestruz en África meridional y septentrional. Los reptiles son de origen europeo en su mayoría e incluyen a lagartos, cocodrilos y tortugas. En toda la zona etíope se puede encontrar gran variedad de serpientes venenosas, como la mamba. Entre las serpientes constrictoras destacan las pitones, principalmente en África occidental; la boa constrictor solo habita en Madagascar. Abundan los peces de agua dulce, con más de 2.000 especies conocidas, así como insectos destructivos, en especial mosquitos, hormigas guerreras, termitas, langostas y moscas tsetsé, estas últimas transmiten la enfermedad del sueño a humanos y animales (cuando afecta a estos últimos la enfermedad se llama ‘nagana’).

2.8

Recursos minerales

Reservas mundiales de petróleo

Reservas mundiales de petróleo

Casi el 60% de las reservas mundiales de petróleo se encuentran en Oriente Próximo. En esta región destaca Arabia Saudí, con casi el 40% de las reservas regionales.

África es muy rica en recursos minerales; cuenta con la mayoría de los minerales conocidos, muchos de los cuales se encuentran en cantidades importantes, aunque su distribución geográfica es irregular. Hay grandes yacimientos de combustibles fósiles como el carbón, petróleo y gas natural. África tiene algunas de las más grandes reservas mundiales de oro, diamantes, cobre, bauxita, manganeso, níquel, platino, cobalto, radio, germanio, litio, titanio y fosfatos. Otros importantes recursos naturales son el mineral de hierro, el cromo, el estaño, el cinc, el plomo, el torio, el circonio, el vanadio, el antimonio y el berilio. También hay cantidades explotables de arcillas, mica, azufre, sal, natrón, grafito, piedra, caliza y yeso.

3

POBLACIÓN

Casa con techo de paja en Kenia

Casa con techo de paja en Kenia

Las casas circulares con techo de paja son frecuentes en muchos lugares de África. En la fotografía, los habitantes de Amboseli, una aldea de Kenia, dan los últimos retoques a una nueva vivienda. Para construir estas casas el techo de paja debe ser sujetado en capas a la estructura de madera. El suelo del interior está hecho de lodo seco.

Hutchison Library

La población total de África asciende a 955.006.740 habitantes (2008); a mediados de la década de 1980 la población total del continente se estimaba en 550 millones (11% de la población mundial); para 2025 se proyecta que alcance los 1.338 millones de habitantes. Aunque África ocupa una cuarta parte del total de la superficie terrestre, solo tiene el 15% de su población (datos estimados para 2008).

3.1

Características demográficas

Plaza de Muhammad V, Casablanca

Plaza de Muhammad V, Casablanca

Vista de la plaza Muhammad V, situada en la ciudad de Casablanca, la mayor aglomeración urbana de Marruecos y el principal centro industrial y comercial del país magrebí.

Corbis

La distribución de la población es muy irregular. La densidad demográfica media, 32 hab/km², es muy inferior a la media mundial (51 hab/km²). Esta cifra incluye grandes áreas, como los desiertos del Sahara y Kalahari, que están prácticamente deshabitados, las selvas ecuatoriales y algunas regiones del interior muy mal comunicadas. Las áreas más densamente pobladas son las litorales (sobre todo, Magreb y golfo de Guinea), los valles agrícolas de los grandes ríos (como el Níger, el Congo y el Nilo, donde, en este último se llegan a densidades rurales de 600 hab/km², que no dejan de aumentar) y la región de los Grandes Lagos africanos. Nigeria, con una población (2008) de 138.283.240 habitantes, es el país más poblado de África.

La tasa de natalidad es de 35,30 nacimientos por cada 1.000 habitantes, bastante alta en contraste con la europea (10,20‰). La tasa de mortalidad es de 14,20‰. La población africana se incrementa anualmente un 2,1%; es un crecimiento natural elevado, que supera la media mundial (1,1%), aunque se debe tener en cuenta que el índice de fecundidad ha descendido en las últimas décadas: hoy es de 4,75 hijos por mujer. Los jóvenes son el grupo más numeroso en cuanto a la distribución por edad: 61% del total de la población; la población de 65 o más años es escasa: 3,3 por ciento. La esperanza de vida al nacer es una de las más bajas del mundo: 50,4 años. No obstante, se debe tener en cuenta que estas estadísticas varían bastante según los países y las regiones.

Aldea de Malí, África

Aldea de Malí, África

En Malí, la tribu dogon, que forma parte de la numerosa población mandinga, construye sus aldeas en riscos y zonas accidentadas. Las estructuras con tejados de paja intercaladas son graneros.

Wendy V. Watriss/Woodfin Camp and Associates, Inc.

La población rural es todavía cuantiosa en el continente africano: 273 millones de habitantes (el 64% de la población); por ejemplo, en Europa es del 26 por ciento. Sin embargo, en la actualidad, la población urbana crece más rápido que la población total del continente: por ejemplo, entre 1950 y 2000, la población total de la zona subsahariana se multiplicó por 3, mientras que la población urbana lo hizo por 9. El crecimiento urbano ha sido particularmente rápido desde la década de 1950: entre 1980 y 1995 creció más de un 5% anual. El grado de urbanización es creciente en África, aunque varía en función de los países: Burundi está poco urbanizado (el 11% en 2005) mientras que otros países, como Libia y Yibuti, están mucho más urbanizados: el 87 y el 85%, respectivamente. La región del Sahel y la zona oriental están poco urbanizadas, con escasas y pequeñas ciudades.

El norte es la zona más urbanizada de África, pero en todo el continente se pueden localizar ciudades importantes. Algunas de las más de tres decenas de ciudades africanas con más de un millón de habitantes son Alejandría, Gizeh y El Cairo en Egipto (esta última, la primera aglomeración urbana del continente, una megalópolis con más de diez millones de habitantes); Argel, en Argelia; Casablanca, en Marruecos; Lagos, en Nigeria; Addis Abeba, en Etiopía; Abiyán, en Costa de Marfil; Kinshasa, en República Democrática del Congo, y Johannesburgo y Ciudad de El Cabo, en Sudáfrica. Los centros urbanos actúan como polos de atracción de gran cantidad de inmigrantes, ya sea como habitantes permanentes (éxodo rural) o como trabajadores temporales.

Desde hace unas décadas se viene observando una intensa corriente migratoria de trabajadores, por ejemplo, de centroafricanos a las minas y factorías de Zambia, Zimbabue y Sudáfrica; de norteafricanos a Francia y, más recientemente, a los países pertenecientes a la Unión Europea (sus lugares de entrada son España, Italia y otros países del sur del continente europeo, a los que, en numerosas ocasiones, arriban en barco de forma irregular). Los conflictos civiles en ciertos países (Ruanda, Sudán, Sierra Leona, Somalia…) han provocado desplazamientos masivos de refugiados (alrededor de un tercio del total mundial), al igual que las sequías y las hambrunas.

3.2

Etnografía

Vestimenta de Botsuana

Vestimenta de Botsuana

El colorido vestido que lleva esta campesina de Botsuana está hecho con diferentes trozos de tela. Algunos de los motivos del estampado están realizados mediante el método tradicional del batik.

Marlise Pepperell/Compix/Bridgeman Art Library, London/New York

El Sahara forma una gran barrera entre los pueblos de África del Norte y los del África subsahariana. Aunque los grupos étnicos del continente han sido sometidos a numerosos sistemas de clasificación, la división geográfica parece ser la más apropiada.

En la parte norte del continente, incluido el Sahara, predominan los pueblos caucasoides, principalmente bereberes y árabes. Constituyen cerca de una cuarta parte de la población del continente. Al sur del Sahara predominan los pueblos negroides, aproximadamente el 70% de la población de África. Existen pueblos khoisans, sans (bosquimanos) y khoikhoi (hotentotes), en África meridional. Los pigmeos se concentran en la cuenca del río Congo y en Tanzania. Dispersos por África, pero agrupados principalmente en África meridional, hay unos cinco millones de blancos de origen europeo. La población india, que se acerca al millón de habitantes, se concentra a lo largo de la costa oriental africana y en África del Sur.

Se han clasificado más de 3.000 grupos étnicos distintos en África. La familia extensa es la unidad social básica para la mayoría de estos pueblos. En gran parte de África la familia se une a una sociedad más amplia mediante grupos de parentesco como los linajes y los clanes. En general, los grupos de parentesco tienden a excluir el matrimonio entre sus miembros y se casan fuera del grupo. La aldea está constituida frecuentemente por un único grupo de parientes que se unen por descendencia masculina o femenina.

3.3

Lenguas

Máscara de la sociedad sandé

Máscara de la sociedad sandé

Esta máscara bundu es utilizada por las jóvenes de la sociedad Sandé de Sierra Leona, África. La sociedad Sandé es responsable de la educación de las mujeres mendé. Este tipo de máscara, llevada durante la ceremonia de iniciación, está hecha con madera muy pulida y representa los más deseables aspectos de la belleza femenina.

Sassonnian/Art Resource, NY

Se hablan más de mil lenguas africanas. Aunque más de 50 superan los 500.000 parlantes cada una, relativamente pocas personas hablan la mayoría de estas lenguas. Además del árabe, las más habladas son el swahili y el hausa. Las principales familias o grupos lingüísticos son: el congo-kordofaniano y el nilo-sahariano, los dos grupos más amplios con más de 160 millones de hablantes cada uno; el camito-semítico, o afro-asiático, que se concentra en el norte y noroeste de África; y el de las leguas khoisán, que hablan los sans y khoikhoi de África del Sur. Muchos africanos, en especial aquellos del África subsahariana, son bilingües: hablan su idioma nativo al igual que el que llevaron los primeros gobiernos coloniales europeos.

4

RELIGIÓN

Danza funeraria dogon

Danza funeraria dogon

Vestidos con elaborados tocados de madera, los miembros de la tribu dogon de Malí saltan como parte de una danza funeraria. La danza y el sonido de los tambores continúan siendo parte de las ceremonias religiosas tradicionales; cerca del 15% de los pueblos africanos practican religiones autóctonas.

Hutchison Library

El cristianismo, la religión más difundida, fue introducido en África del Norte en el siglo I y se extendió al Sudán y las regiones etíopes en el siglo IV. El cristianismo sobrevivió en Etiopía gracias a la Iglesia copta, pero en otras zonas fue sustituido por el islam. Fue reintroducido y se extendió por el África tropical con el desarrollo de la expansión europea en ultramar a partir del siglo XV. Hoy, los grupos protestantes y católicos están representados por igual en todo el continente.

El islam, la segunda religión más difundida de África, fue introducido en todo el norte de África en el siglo VII y durante los siglos siguientes se extendió por la costa oriental y las praderas del África occidental. A lo largo del siglo XX, el islam se introdujo en las restantes zonas del continente. La más antigua escuela jurídica musulmana, denominada maliki, prevalece en la mayor parte del África musulmana, excepto en Egipto, el Cuerno de África y la costa este africana.

Están muy extendidas las religiones primitivas (véase Religión: Religiones primitivas). Cerca del 15% de los pueblos africanos practican religiones animistas o locales. Aunque existe una gran variedad, tienden a tener un único dios o creador y varios espíritus subordinados -espíritus de la naturaleza que habitan en los árboles, el agua, los animales y cualquier otro elemento o fenómeno natural- y espíritus ancestrales, como los fundadores de la familia, el linaje o el clan -que influyen en la vida diaria. Ciertos movimientos religiosos animistas mezclan ritos ortodoxos cristianos con creencias religiosas tribales. Guiados por sus propios profetas, estos grupos se han extendido por toda África, aunque parecen más difundidos y poderosos en África central y África del sur.

Existen pequeñas comunidades judías en el norte y en el sur de África, y los cultos hindúes, budistas y taoístas están extendidos por África oriental y meridional.

4.1

Cultura

Festival de Kwanzaa, África

Festival de Kwanzaa, África

Gracias al festival de Kwanzaa se han logrado conservar las artes, costumbres y tradiciones de varias regiones africanas. Se prolonga a lo largo de siete días, del 26 de diciembre al 1 de enero.

Chester Higgins Jr./Photo Researchers, Inc.

Gran parte de la actividad cultural africana se centra en la familia y el grupo étnico. Arte, música y literatura oral sirven para reforzar las estructuras religiosas y sociales existentes. La minoría occidentalizada, bajo la influencia de la cultura europea y el cristianismo, rechazó en principio la cultura tradicional africana, pero con el auge del nacionalismo africano ha tenido lugar un resurgimiento cultural. Los gobiernos de la mayoría de las naciones africanas subvencionan compañías nacionales de danza y música, museos y, en menor grado, a artistas y escritores. Véase Literatura africana; Música africana y Danzas africanas.

5

ECONOMÍA

La gran mayoría de los africanos han sido tradicionalmente agricultores y pastores, ya que cultivaban cosechas y criaban ganado para subsistir. Hasta hace unas décadas, existían pocos mercados, y normalmente los intercambios comerciales tenían lugar entre familiares y amigos. La manufactura y la artesanía eran consideradas actividades secundarias. Algunos estados crearon sistemas de comercio a larga distancia; estos países desarrollaron complejos servicios de intercambio así como una industria especializada y redes de comunicación y elaboraron estructuras gubernamentales que mantuvieran el flujo comercial.

La colonización europea aumentó la demanda exterior de ciertos productos agrícolas y minerales y la migración interior de trabajadores, se construyeron sistemas de comunicación, nuevos y seguros, se introdujeron cultivos y tecnología europea y se desarrolló un moderno sistema de economía de intercambio. La industria y artesanía local -tejidos y fabricación de acero, por ejemplo- era socavada frecuentemente por los productos europeos, mejores y más baratos. El desarrollo de las industrias de procesado, así como de los puertos y centros administrativos de industrias de consumo creció rápidamente para satisfacer las nuevas necesidades. Una característica de la economía africana es la coexistencia de la economía de subsistencia con la economía de intercambio moderna. El crecimiento futuro depende de la disponibilidad de fondos de inversión, la demanda mundial de materias primas, la disponibilidad de fuentes de energía y la magnitud del comercio local.

5.1

Agricultura

Puerta de granero de los dogones de Malí

Puerta de granero de los dogones de Malí

Los dogones de Malí son conocidos por sus elaboradas tallas en madera. Esta pieza es la puerta de un granero. Las estilizadas imágenes de figuras humanas y animales son símbolos que protegen el grano almacenado. En la creencia de que el árbol del que proviene la madera alberga un espíritu que debe mantenerse satisfecho, los dogones realizan el acto de la talla como un ritual.

Giraudon/Bridgeman Art Library, London/New York

A pesar de la expansión del comercio y la industria, la mayoría de los africanos siguen siendo agricultores y pastores. La agricultura de subsistencia convive con la agricultura de mercado y las plantaciones. Al norte y noroeste de África se cultivan cereales como el maíz, la avena, el trigo y la cebada, además de dátiles, olivo y cítricos junto con una gran variedad de vegetales. Se cría fundamentalmente ganado caprino y ovino. En la región del Sahara, los pastores nómadas crían camellos, y algunos agricultores, en los oasis, cultivan dátiles y cereales. A sur del Sahara, la agricultura itinerante —un método que consiste en quemar, acondicionar y despejar para cultivar pequeñas áreas de terreno, en las que más tarde se permitirá que crezcan los arbustos de nuevo— ha dejado paso a la agricultura sedentaria en la mayoría de las zonas. Los cereales son el cultivo principal, aunque también se cultiva arroz, batata, mandioca, kimbombó y banana como productos de subsistencia. En más de un tercio del continente no se puede criar ganado debido a las plagas de moscas tsetsé. Fuera de estas áreas y de los bosques densos, se cría ganado en grandes cantidades, pero rara vez con propósitos comerciales; la industria lechera es escasa y se sitúa ante todo alrededor de los centros urbanos del África oriental y meridional.

Aunque cerca del 60% de toda la tierra cultivada está destinada a la agricultura de subsistencia, la agricultura comercial o el cultivo comercial se desarrolla en todo el continente. Los artículos alimentarios se destinan a los mercados locales, pero el café, el algodón, el cacao, el maní, el aceite de palma y el tabaco son exportados. África produce y exporta más de la mitad de la producción mundial de cacao, maní (cacahuete), clavo y pita. Las granjas y plantaciones propiedad de europeos, situadas sobre todo en África oriental y meridional, producen cítricos, tabaco y otros productos alimentarios destinados a la exportación.

5.2

Explotación forestal y pesca

Aunque una cuarta parte de África está cubierta de bosques, gran parte de la madera solo tiene valor como combustible local. Gabón es el mayor productor de ocumel, un derivado de la madera usado en la elaboración de contrachapado (madera en chapa o triplay); Costa de Marfil, Liberia, Ghana y Nigeria son los mayores exportadores de madera dura.

La pesca interior se concentra en los lagos del Gran Rift Valley y en el creciente número de piscifactorías. La pesca marítima es muy abundante y se destina al consumo local, si bien tiene importancia comercial en Marruecos, Namibia y Sudáfrica.

5.3

Minería

La minería proporciona el mayor volumen de ingresos por exportaciones de África; las industrias de extracción minera son el sector más desarrollado en buena parte de las economías africanas. Aproximadamente la mitad de dichos ingresos proceden de Sudáfrica; gran parte de éstos se derivan de la minería de oro y diamantes. Otros países productores de minerales son Libia (petróleo), Nigeria (petróleo, gas natural, carbón, estaño), Argelia (petróleo, gas natural, mineral de hierro) y Zambia (cobre, cobalto, carbón, plomo, cinc). También hay petróleo en la costa oeste africana, en la cuenca del Gabón, en la República del Congo, en República Democrática del Congo y en Angola. Cerca de un tercio de la producción de uranio mundial se extrae de África, sobre todo en Sudáfrica, Níger, República Democrática del Congo, la República Centroafricana y Gabón. La reserva de radio más grande del mundo se encuentra en República Democrática del Congo. El 20% de las reservas mundiales de cobre se concentra en Zambia, República Democrática del Congo, Sudáfrica y Zimbabue. República Democrática del Congo también produce alrededor del 90% del cobalto mundial y Sierra Leona tiene la mayor reserva conocida de titanio. África produce alrededor de las tres cuartas partes del oro mundial; Sudáfrica, seguida por Zimbabue, República Democrática del Congo y Ghana, son los mayores productores. Las minas de Sudáfrica y República Democrática del Congo producen prácticamente la totalidad de las gemas y diamantes industriales del mundo. En todo el continente hay mineral de hierro. La mayoría de la riqueza mineral africana ha sido o es explotada por grandes multinacionales. En años recientes, los gobiernos africanos se han convertido gradualmente en importantes accionistas de las operaciones realizadas en sus propios países.

5.4

Manufacturas e industrias

La extracción de minerales y petróleo está creando industrias de procesado, como refinerías y fundiciones, que están ubicadas en la mayoría de los países ricos en minería con recursos energéticos adecuados. Sudáfrica fue la primera en contar con la mayor parte de la industria manufacturera de África; la industria pesada, así como la producción de metal, la fabricación de maquinaria y transportes, se concentraban en Sudáfrica. Desde hace unos años se han desarrollado notables centros industriales en Zimbabue, Marruecos, Egipto y Argelia, entre otros países. Las industrias relacionadas con la minería están bien implantadas en República Democrática del Congo y Zambia; Kenia, Nigeria, y Costa de Marfil han desarrollado sobre todo industria ligera, textil y de materiales de construcción. En gran parte de África la manufactura se limita a la fabricación o ensamblado de bienes de consumo como zapatos, bicicletas, textiles, alimentos y bebidas. A menudo tales industrias están limitadas al mercado de consumo regional, relativamente pequeño.

5.5

Energía

Presa de arco de Kariba

Presa de arco de Kariba

La alta pared de hormigón de la presa de Kariba recorre la frontera entre Zambia y Zimbabue. Las instalaciones controlan las inundaciones y producen energía hidroeléctrica utilizada por ambos países. Una carretera pública recorre el borde de la presa, situada entre el embalse del lago Kariba y la caída hacia el río Zambeze. La característica forma de arco dota de gran solidez a la presa porque distribuye la presión uniformemente por toda su estructura.

Hutchison Library

Nigeria, Libia, Argelia y Angola son los mayores productores mundiales de petróleo. La exportación de gas natural se centra en Argelia. La producción de carbón se concentra en Zimbabue y Sudáfrica; el mayor volumen se destina al consumo interno de ambos países. El resto de África debe importar combustible. Aunque África ofrece cerca del 40% del potencial hidroeléctrico mundial, solo se ha desarrollado una cantidad proporcionalmente pequeña debido a los altos costos de producción y a que las localizaciones son inaccesibles y están a gran distancia de los mercados. Sin embargo, en 1960 se comenzaron a construir varias centrales hidroeléctricas importantes; por ejemplo, la gran presa de Asuán, en el río Nilo, la presa del Volta, en el río Volta, y las presas de Kariba y Cabora Bassa, en el río Zambeze.

5.6

Transportes

El desarrollo económico de casi todas los países africanos ha sido obstaculizado por unos sistemas de transporte inadecuados. Gran parte de los países cuentan con unas redes de carreteras que con frecuencia están en mal estado y son intransitables durante las estaciones de lluvia. Las redes de carreteras unen normalmente el interior del país con la costa; en muy pocos casos ponen en contacto países vecinos. Aunque la mayor parte de las naciones africanas mantienen líneas aéreas, el ferrocarril y los transportes marítimos están poco desarrollados fuera de Sudáfrica y los países económicamente más avanzados del norte del continente.

5.7

Comercio

Los sectores comerciales de buena parte de los países africanos dependen mucho de uno o unos pocos artículos de consumo. Gran parte de los países africanos comercia con otros más industrializados, que precisan materias primas y venden bienes de consumo o industriales. El comercio entre los estados africanos está limitado por la competitiva, más que complementaria, naturaleza de productos, las barreras comerciales y la diversidad de monedas. La mayoría de las antiguas colonias inglesas mantienen unas cómodas relaciones comerciales con Reino Unido y guardan sus reservas monetarias en Londres. Las antiguas colonias francesas mantienen lazos aún más estrechos con Francia y la mayoría son miembros de la Zona del franco. Además, casi todos los países africanos tienen relaciones económicas con la Unión Europea y se benefician de reducciones de aranceles (de aduanas). Pocos sistemas económicos han surgido entre los países africanos. Los más duraderos y prósperos son la Comunidad Económica de Estados Africanos del oeste y la Comunidad Económica de Estados Centroafricanos. La Organización para la Unidad Africana también promovió el comercio entre los países africanos y el desarrollo económico, hasta convertirse en la Unión Africana en 2002.

6

HISTORIA

Pirámides cusitas

Pirámides cusitas

Los cusitas, un pueblo del antiguo Sudán, construyeron estas pirámides para albergar los cuerpos de los reyes fallecidos. Están situadas en Meroë, el último estado cusita importante. La civilización de Kush o Cus tuvo su periodo de esplendor entre el año 1000 a.C. y el 350 a.C. Situado junto al río Nilo, el pueblo cusita recibió fuertes influencias de los antiguos egipcios, a quienes conquistaron y gobernaron durante cien años aproximadamente.

B. Brander/Photo Researchers, Inc.

Hace unos cinco millones de años un tipo de homínido, antepasado cercano de los hombres de hoy en día, habitaba el sur y el este de África. Hace más de 1,5 millones de años, este homínido fabricante de herramientas evolucionó hacia formas más avanzadas: el Homo habilis y el Homo erectus. El primer humano que existió en África, el Homo sapiens, data de hace más de 200.000 años. Cazador y recolector, capaz de realizar toscas herramientas de piedra, el Homo sapiens se asociaba con otros de su especie para formar grupos nómadas; finalmente estos pueblos bosquimanos nómadas se extendieron por todo el continente africano. El proceso de diferenciación racial data del año 10.000 a.C. La creciente población negroide, que dominaba la domesticación de animales y la agricultura, expulsó a los grupos bosquimanos hacia las zonas más inhóspitas. En el siglo I, el pueblo bantú, uno de estos grupos dominantes, comenzó una migración que duró 2.000 años y pobló la mayor parte de África central y meridional. Las sociedades negroides dependían de la agricultura de subsistencia o, en las sabanas, del pastoreo. La organización política era, en general, local, aunque más tarde se desarrollarían reinos en África occidental y central.

Ruinas de Cartago

Ruinas de Cartago

En esta imagen se pueden apreciar los restos de la antigua ciudad norteafricana de Cartago, de origen fenicio datado a finales del siglo IX a.C.

Juliet Highet/Hutchison Library

La primera gran civilización africana comenzó en el valle del Nilo en el 5000 a.C. aproximadamente. Estos asentamientos, que dependían de la agricultura, se beneficiaron de las crecidas del Nilo como fuente de regadío y nuevos terrenos. La necesidad de controlar la corriente del Nilo produjo finalmente una compleja y bien estructurada nación, con elaborados sistemas políticos y religiosos. El reino de Egipto se desarrolló e influyó en las sociedades mediterráneas y africanas durante miles de años. La fabricación de utensilios de hierro se extendió hacia el sur, desde Egipto, alrededor del año 800 a.C. Las ideas de monarquía real y de organización estatal también fueron exportadas, en particular a zonas vecinas como Kush y Punt. El reino cusita del este, Meroe, fue reemplazado en el siglo IV por Aksum, que se transformó en Etiopía.

Durante un periodo que transcurrió entre finales del siglo III a.C. y principios del siglo I, Roma conquistó Egipto, Cartago y otras áreas del norte de África, que se convirtieron en los graneros del Imperio romano. El Imperio fue dividido en dos partes en el siglo IV. Todos los territorios al oeste de Libia siguieron perteneciendo al Imperio de Occidente, controlado por Roma, y los territorios al este, incluido Egipto, pasaron a formar parte del Imperio bizantino, gobernado desde Constantinopla. En esta época la mayoría de la población se había convertido al cristianismo. En el siglo V los vándalos, una tribu germánica, conquistaron gran parte del norte de África. Los reyes vándalos gobernaron hasta el siglo VI, cuando fueron derrotados por las fuerzas bizantinas y el área fue absorbida por el Imperio de Oriente.

6.1

La era de los imperios y las ciudades-estado

Los ejércitos islámicos invadieron África tras la muerte de Mahoma en el 632 y rápidamente vencieron la resistencia bizantina en Egipto.

6.1.1

El norte de África

Desde sus bases en Egipto, los árabes invadieron los reinos bereberes del oeste y en el siglo VIII conquistaron Marruecos. Mientras que los bereberes de la costa se convirtieron al islam, muchos otros se retiraron a los montes Atlas y al interior del Sahara. La minoría árabe estableció un reino autocrático en Argelia y Marruecos. Los reinos cristianos de Alwa y Makuria en Sudán fueron conquistados; solo el reino cristiano de Nobatia fue lo suficientemente fuerte como para resistir a los invasores, y forzar la firma de un tratado que mantuvo su independencia durante 600 años. Los árabes permanecieron como la minoría gobernante durante varios siglos.

El comercio a través del Sahara se hizo frecuente durante el siglo VIII. Los guías de caravanas y los maestros religiosos traspasaron sus valores políticos, religiosos y sociales a los pueblos de las rutas de comercio. Anteriormente, los invasores musulmanes del Yemen rechazaron a los pueblos de la costera Aksum hacia el interior y establecieron una serie de ciudades-estado como Adal y Harar. El mar Rojo pertenecía ahora a los comerciantes musulmanes.

Varias dinastías rivales surgieron en la costa norte africana. En el siglo VIII los musulmanes norteafricanos conquistaron la mayor parte de la península Ibérica, y durante siglos intentaron ataques y expediciones de conquista a la Europa cristiana. Ya antes de las Cruzadas algunos reinos islámicos muy civilizados dominaban el sur y el este del Mediterráneo. En el siglo XIV el Sudán cristiano sucumbió ante los ejércitos mamelucos de Egipto. Los turcos otomanos conquistaron Egipto en 1517 y durante los cincuenta años siguientes establecieron un control nominal sobre la costa norteafricana. El poder real, sin embargo, permaneció en manos de los mamelucos, que gobernaron Egipto hasta que fueron derrotados por Napoleón Bonaparte en 1798. Los etíopes fueron invadidos por los ejércitos del sultanato de Adal, pero derrotaron en 1542 a los musulmanes con la ayuda de Portugal.

6.1.2

Reinos de África occidental

En África occidental surgieron una serie de reinos de raza negra cuya base económica yacía en el control de las rutas comerciales transaharianas. Se enviaban al norte oro, nueces de kola y esclavos a cambio de ropas, utensilios y sal.

6.1.2.1

Ghana

El reino de Ghana

El reino de Ghana

El reino de Ghana se desarrolló en el oeste de África, como una nación comercial, desde poco antes del siglo VIII hasta 1240. Los soninké formaban la dinastía gobernante del Imperio, aunque también residían en el reino otros pueblos. Comerciaban con mercancías como oro, sal, tejidos, herramientas, joyas, productos de alimentación y pieles, con pueblos del norte de África, Arabia y Europa.

El primero de estos reinos, Ghana, comenzó a existir el siglo V en lo que hoy es el sureste de Mauritania; su capital, Kumbi Saleh, ha sido excavada en tiempos modernos. Ya en el siglo XI, los ejércitos de Ghana, equipados con armas de hierro, se adueñaron de las rutas de comercio que se extienden desde el actual Marruecos a los bosques costeros de África occidental al sur. Los bereberes nómadas de la confederación sanhaja (la actual Mauritania central) formaban el nexo principal entre Ghana y el norte. Una vez que los árabes consiguieron controlar las costas del noroeste, comenzaron a explotar estas rutas comerciales. A principios del siglo XI había consejeros musulmanes en la corte de Ghana, y los mercaderes musulmanes vivían en grandes barrios de extranjeros desde los que dirigían un comercio a gran escala muy lucrativo. En el siglo XI, Ghana fue destruida por los almorávides, una belicosa facción musulmana fundada entre los bereberes sanhaja. A principios del siglo XI se alzaron en guerra santa (yihad) y controlaron las rutas de caravanas del Sahara. Entonces el movimiento se separó; un grupo avanzó hacia el norte para conquistar Marruecos y España, mientras que el otro se dirigió al sur para destruir (en el año 1076) la capital de Ghana. Durante el siglo siguiente, el pueblo Soso de Futa Yallon, anteriormente vasallo de Ghana, tomó el control del área, pero fueron conquistados a su vez por los pueblos de Malí en el año 1240 aproximadamente.

6.1.2.2

Malí y Songay

Máscara de antílope Chi Wara

Máscara de antílope Chi Wara

Los miembros de la cultura bambara de Malí, en África occidental, utilizan esta máscara de antílope Chi Wara, hecha de madera pulida y pintada, en rituales asociados con la siembra y la cosecha. La danza es ejecutada con la máscara, honra a Chi Wara, el inventor de la agricultura según la tradición bambara.

Sassonnian/Art Resource, NY

En el centro de las cuencas altas de los ríos Senegal y Níger, Malí evolucionó a principios del siglo XI a partir de un grupo de las tribus mande. A mediados del siglo XIII, el reino comenzó un periodo de expansión bajo el vigoroso monarca Sundiata. Se supone que poco después los gobernantes de Malí se convirtieron al islam. El imperio de Malí alcanzó su punto culminante bajo el mansa (rey) Musa, que condujo una peregrinación a La Meca en 1324-1325, inició relaciones diplomáticas con Túnez y Egipto, y llevó a varios eruditos y sabios musulmanes a su imperio; a partir de la época de Mansa Musa, Malí apareció en los mapas de Europa. Después de 1400, el imperio decayó y Songay se convirtió en el reino más importante del Sudán occidental. Aunque Songay data de antes del siglo IX, su gran periodo de expansión se produjo con el reinado de Sunni Alí y Askia Muhammad. Durante el reinado de este último el islam prosperó en la corte, y Tombuctú se convirtió en el mayor centro de la cultura musulmana, famoso por su universidad y su mercado de libros. Atraídos por su riqueza, los ejércitos de al-Mansur de Marruecos destruyeron la capital de Songay, Gao, en 1591. Tras la caída de Songay, varios reinos pequeños —Macina, Gonja, Ségou, Kaarta— intentaron dominar el oeste del Sudán, pero las luchas continuas y el declive económico fueron los únicos resultados.

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