Oraciones adverbiales o circunstanciales





Lengua y literatura : apuntes de literatura

Oraciones adverbiales o circunstanciales

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INTRODUCCIÓN

oraciones adverbiales

Clases de oraciones

 

Oraciones adverbiales o circunstanciales, las que desempeñan en la oración la función de un adverbio, integradas en la estructura oracional; complementan a la oración principal.

Se pueden señalar tres grupos: adverbiales propias, cuantitativas e impropias.

Las subordinadas adverbiales propias o de carácter circunstancial son las que expresan circunstancias temporales, locativas o modales y desempeñan en la oración la función de un adverbio.

Las adverbiales cuantitativas o correlativas expresan relaciones de cantidad, grado e intensidad. Se caracterizan por presentar correlación entre dos elementos subordinantes, uno que introduce la subordinada y otro que se encuentra en la principal. Comprende las oraciones comparativas y las consecutivas.

Las adverbiales impropias o de implicación lógica indican relación lógica entre dos hechos, uno de los cuales se expresa como oración subordinada; más que modificar al verbo como un complemento circunstancial, se relacionan con toda la oración principal, mediante una conexión lógica. Son las causales, consecutivas, condicionales, concesivas y finales.

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SUBORDINADAS DE LUGAR

Las oraciones subordinadas de lugar son las que desempeñan la función de complemento circunstancial de lugar en la oración principal y van introducidas por un adverbio de lugar o una locución adverbial. El nexo que las introduce frecuentemente es el adverbio donde, a veces precedido de preposición para indicar diferentes valores locales de movimiento, a donde, adonde, en donde, desde donde, hacia donde, por donde, hasta donde. Puede llevar antecedente, al que se refiere, pero no siempre está expreso: Esta es la calle donde vivo; Donde habite el olvido, estará mi corazón.

Adonde, señala lugar de destino o movimiento: Iré adonde queráis.
De donde, indica el origen o procedencia: Desconozco el país de donde vienes.
Por donde, marca el lugar de tránsito: Va al trabajo por donde siempre lo hace.
Hasta donde, señala el fin o el término del movimiento: Realizaré la prueba hasta donde pueda.
Hacia donde, indica la dirección del movimiento: Me dirijo hacia donde pasé mi infancia.
En donde, expresa el lugar de estancia o permanencia: La casa en donde hemos vivido ha desaparecido.

Un uso bastante extendido en el habla del norte de España y en algunas zonas de Latinoamérica es el de donde seguido de un nombre de persona o de lugar, que indica, de forma elíptica, el sitio en que se encuentra la persona o el lugar a que se refiere: Iremos donde mis abuelos; La casa que venden está donde la iglesia.

Las formas clásicas do (significa ‘donde’) y doquiera, doquier (significa ‘en cualquier parte’) han desaparecido en la lengua actual, y sólo aparecen en textos literarios: Doquiera que estés, te hallaré.

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SUBORDINADAS DE TIEMPO

Las oraciones subordinadas de tiempo son aquellas que realizan la función de complemento circunstancial de tiempo de la principal. Llevan, principalmente, como introductor el adverbio cuando: Cuando ocurrió el suceso, estaba trabajando en mi casa.

Las adverbiales de tiempo pueden indicar simultaneidad de las acciones referidas al pasado, presente y futuro y van introducidas por los adverbios cuando, mientras, mientras que, mientras tanto, en tanto que, entre tanto que, al mismo tiempo que: Mientras tú estudias, yo preparo la comida; Entre tanto que ella leía, él escribía; Estudio al mismo tiempo que oigo la radio.

Señalan también la anterioridad de la acción de la subordinada con relación a la principal y van introducidas por los adverbios cuando, apenas, tan pronto como, no bien: Cuando finalizó el concierto, el público se puso en pie; Tan pronto como llegue a casa, me acostaré; Apenas sepa las notas, me iré a celebrarlo.

La posterioridad se expresa en la subordinada con después (de) que, primero que, cuando, antes (de) que: Volvieron al trabajo después que hubieran comido; Lo supe antes que me lo contaran; Pasará todo el día, primero que se decida.

Las subordinadas temporales se construyen en subjuntivo, si indican acción futura en relación con la principal: Cuando vengas me habré ido; y en indicativo, si expresan presente o pasado: Cuando te veo, soy feliz; Apenas lo leí, me acordé.

Otras construcciones verbales para indicar la temporalidad son: Al + infinitivo: Al acabar el banquete, se fueron a casa. Construcción de participio absoluto: Terminada la cena, regresamos a la ciudad. Verbo hacer + un término con significado temporal: Hace mucho tiempo que sucedió aquello.

También se usan otras formas de expresión temporal. El punto de partida temporal va introducido por desde que: Desde que ocurrió aquello, no lo he visto; el término temporal con hasta que: Hasta que finalicemos el trabajo, no lo dejaremos; el sentido reiterativo con siempre que, todas las veces que: Siempre que voy a su casa, no está; el sentido incoativo con a medida que: A medida que vayan aprendiendo, lo harán mejor.

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SUBORDINADAS DE MODO

Las oraciones subordinadas de modo o modales ejercen la función de complemento circunstancial de modo de la principal, van introducidas por el adverbio como o la locución según; son correlativas igual que las de lugar y tiempo. Pueden tener antecedente expreso u omitirlo: Cociné el pavo como indicaba mi libro de recetas. Si se omite el antecedente, puede tener el mismo verbo en la principal y en la subordinada y sólo se emplea en la principal: Trabajaré como tú (trabajas). Si los verbos utilizados son diferentes, se expresan ambos: Trabajaré como tú me has enseñado.

Otros nexos modales son: Como que, como si, según y como, según y conforme (significan de igual suerte o manera que): No estudias, como si no te importara aprobar; Es imposible poner en marcha la lavadora, conforme está explicado en las instrucciones. Según y como también puede marcar la eventualidad: Sí, eso será según y cómo; Te lo explicaré según y como él me lo explicó.

También se puede expresar la modalidad oracional utilizando la preposición sin con infinitivo: Sin estudiar aprobó el curso; o por medio de un gerundio sin ningún nexo: Estudia todos los días oyendo la radio. Otras locuciones: Como para, con infinitivo indica adecuación a un fin o consecuencia: Me miró fijo, como para averiguar mi pensamiento. Como que, con indicativo: Estudia mucho, como que le va la vida en ello. Como si, con subjuntivo: No estudias, como si no te importara.

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SUBORDINADAS COMPARATIVAS

Las oraciones subordinadas comparativas son las oraciones según el criterio lógico-semántico de la comparación cuantitativa o cualitativa: Mi libro es igual que el tuyo; Sergio tiene más lápices que Carlos. Desde el punto de vista semántico, este tipo de subordinadas complementa al elemento correlativo que la anuncia en la principal. Sólo serán adverbiales si este elemento es un adjetivo o un adverbio: Sergio estudia tanto como Carlos; Daniel es más feo que Carlos.

Las oraciones adverbiales comparativas se caracterizan por la presencia de un elemento de carácter identificativo o cuantificador en la principal, correlativo con el nexo de la subordinada, que puede ser un pronombre, un adjetivo indefinido o un adverbio: Trabajo tanto como tú (pronombre). Soy tan feo como tú (adjetivo). Corro más que tú (adverbio). La comparación cualitativa constata la identidad o semejanza cualitativa; ésta se opone a la diferencia. Utiliza los morfemas correlativos de igualdad: Tal ... cual, tal ... como, igual ... que, lo mismo ... que y de diferencia: distinto ... que, distinto ... de, diferente ... que, diferente ... de: La casa de Daniel es igual que la de Carlos; La casa de Carlos es diferente de la de Virginia.

La comparación cuantitativa o de cantidad expresa la comparación entre dos conceptos oracionales, considerados desde el punto de vista de la intensidad o grado de los mismos, o de su número o cantidad. El morfema cuantificador puede referirse a sustantivos, adjetivos, adverbios o verbos y expresa la igualdad o desigualdad cuantitativa de los elementos comparados. Hay tres tipos de comparación: de igualdad, superioridad e inferioridad. Los morfemas correlativos son: Igualdad, tanto/tan ... como, tanto/todo ... cuanto: Sergio es tan inteligente como José. Superioridad, más ... que/de lo que: Sergio es más listo que Daniel. Inferioridad, menos ... que/de lo que: Carlos es menos listo que Sergio. La superioridad y la inferioridad se pueden expresar también con adjetivos o adverbios en grado comparativo sintético, mejor, peor ... que: Sergio es mejor que Daniel. Daniel es peor que Sergio. Las locuciones tanto más ... cuanto que o cuanto más son de uso frecuente en la lengua literaria: Tanto más nos da pena cuanto más lo conocemos.

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SUBORDINADAS CAUSALES

Las oraciones subordinadas causales indican la causa, razón o motivo por el que se produce lo enunciado en la principal. La causa puede ser causa necesaria: Las plantas son verdes porque realizan la función clorofílica; causa efectiva: Hace frío porque ha bajado la temperatura. El nexo causal más utilizado es la conjunción porque, aunque se utilizan otros nexos simples y complejos: Que, pues, pues que, puesto que, supuesto que, de que, ya que, como, como que, dado que...

Que, se puede emplear sola o con las preposiciones antepuestas por, de, la primera porque fusionada en grafía: Lo hice porque quise; Me voy a la cama, que estoy cansada; Le di las gracias de que me ayudara.

Pues y pues que, su origen es la preposición latina post: Logró el premio, pues se lo merecía; Vive intensamente, pues que la vida es corta.

Puesto que y supuesto que, fueron en su origen frases absolutas con participio, usadas con valor condicional y causal: Puesto que estás cansada, acuéstate; No sé lo que haré, supuesto que tú no me ayudas.

Como y como que, son significados traslativos del adverbio de modo como, seguido de subjuntivo; procede de un cruce con el uso temporal y causal que en latín tuvo la conjunción cum: Como eran muchos, tuvieron que repartir la comida; Como lograste el premio, todos te admiran.

Como quiera que, se puede escribir ‘comoquiera que’: Como quiera que este alumno no ha estudiado, hará mal el examen.

El orden lógico es la enunciación de la principal en primer lugar, pero se invierte cuando el hablante desea destacar psicológicamente la causa: Porque llego tarde, me castigan.

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SUBORDINADAS CONSECUTIVAS

Las oraciones subordinadas consecutivas son una inversión de la expresión de la relación causal entre dos juicios y marca a uno como consecuencia de otro. Las conjunciones y las locuciones conjuntivas más usuales son: pues, luego, conque, por consiguiente, por tanto, por lo tanto, por esto, así que, así pues. Estas conjunciones se llaman ilativas porque se emplean como enlaces extraoracionales que señalan consecuencia de la oración que las precede inmediatamente: Llueve, por tanto me mojo; Estás cansado, pues no salgas de casa; Hace mal tiempo, conque no salgas a la calle.

Las conjunciones pues, por tanto, por consiguiente se emplean como continuativas para apoyar la oración o el contexto y se hallan al principio de la oración o intercaladas en ellas: ¡Pues, estaría bueno!; Acordemos, por lo tanto, lo que vamos a hacer. Otro tipo de expresión de la consecuencia de una acción, circunstancia o cualidad indicada en la oración principal se realiza mediante un morfema cuantificador de intensidad o poderativo, tanto, tan, tal, de modo, de manera que, así, hasta tal punto... en correlación con el nexo conjuntivo que: Tiene tal carisma que nadie se le opone; Se expresa tan bien que da gusto oírle; Se enfadó hasta tal punto que dejó de hablarme.

A veces, el elemento intensificador de la principal no aparece expresado y, entonces, la intensificación viene marcada por el carácter intensivo del enunciado total de la oración: Habla que marea; Había una muchedumbre que parecía aquello un hormiguero. En otros casos, la consecutiva va reemplazada por una interjección o por una oración exclamativa: Está tan furioso que ¡válgame Dios!

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SUBORDINADAS CONCESIVAS

Las oraciones subordinadas concesivas marcan una objeción o dificultad para que se cumpla lo enunciado en la oración principal, pero no impide su realización: Aunque haga frío, saldré. El nexo característico de las subordinadas concesivas es aunque. Puede aparecer una gran variedad de conjunciones y locuciones conjuntivas, todas sustituibles por aunque, lo que permite reconocer con cierta facilidad esta clase de oraciones. Los nexos son: Así, si bien, aun cuando, como, siquiera, ya que, a pesar de que, bien que, mal que, y, por...que, con un adverbio o adjetivo intercalado: Así me lo prometan, no lo creeré; Si bien no era la ocasión, tuve que decírselo; Por más que lo afirmes, no puedo creerlo; Por muy listo que sea no lo logrará.

El modo verbal utilizado puede ser el indicativo y el subjuntivo (véase Verbo). En el primer caso, se afirma la existencia real de un obstáculo para el cumplimiento de lo enunciado en la principal, pero la dificultad se rechaza por ineficaz: Aunque nieva, saldré (hecho real, modo indicativo). Cuando el verbo subordinado está en subjuntivo, la dificultad sólo es posible: Aunque nieve, saldré (posibilidad, no se sabe si nevará o no). A veces se puede usar el condicional para expresar la probabilidad referida al pasado: Sería poco inteligente, aunque era encantador. También pueden emplearse las formas no personales. El infinitivo precedido con la preposición con: Con ser tan rica, vive de manera miserable. El gerundio absoluto: Aun pareciendo buena persona, era un malvado. El participio absoluto: El texto, si bien corregido en parte, podría ser publicado.

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SUBORDINADAS CONDICIONALES

Las oraciones subordinadas condicionales señalan la condición que debe cumplirse para que se realice lo expresado en la oración principal. El periodo condicional, llamado hipotético, consta de dos oraciones relacionadas mediante la conjunción condicional si; la oración subordinada, que expresa la condición, se llama prótasis; la principal enuncia el resultado o consecuencia y se llama apódosis.

Hay diferentes formas de expresar la condicionalidad:

Reales, cuando la principal expresa un hecho necesario, como efecto del cumplimiento de la prótasis; ambas se construyen con el verbo en modo indicativo: Si estudias los temas, aprobarás; Si eres pobre, nadie te hace caso; Si tienes miedo, te acompañaré. En la prótasis se puede utilizar cualquier tiempo del indicativo, excepto el pretérito anterior, el futuro y el condicional, y, en la apódosis el imperativo y el modo indicativo, excepto el pretérito anterior.

Eventuales, expresan que lo enunciado por la condicional puede cumplirse o no; es una eventualidad que puede ocurrir, pero puede también no ocurrir. Si se sabe que no puede ocurrir o que no ha ocurrido, se llaman irreales, pero si puede ocurrir, potenciales.

Potenciales, en las que se emplea el modo indicativo si se quiere indicar que la condición se cumple o se siente como más probable: Si me ayudas, saldré contigo; Si no trabajo, iré a verte mañana; Si ha venido, ya habrá cenado. El subjuntivo se emplea si la condición se ve más incierta: Si me ayudaras, saldría contigo; Si no trabajara mañana, iría a verte.

Irreales, cuando la principal expresa un hecho irrealizable como efecto de no haberse cumplido la condición. Puede construirse la principal en condicional simple y la subordinada en imperfecto de subjuntivo: Si resucitara tu padre, se moriría de susto. Si se refieren a un pasado concluido, la condicional va en pluscuamperfecto de subjuntivo y la principal en condicional compuesto: Si hubieras trabajado lo habrías logrado. Ambas también pueden ir en pretérito pluscuamperfecto del subjuntivo: Si hubieras trabajado, lo hubieras logrado.

Existen además otros nexos para expresar la condicionalidad, como las conjunciones como y cuando: Como me llamen, acudiré; Cuando él lo dice, será cierto; o las locuciones conjuntivas siempre que, caso (de) que, sólo con que, con tal de que, a condición de que, a menos que: Podemos hacerlo así, siempre que todos estemos de acuerdo; Lo esperaremos, caso de que no funcione el ascensor; Haz lo que quieras, con tal que no molestes; Te ayudaré, a condición de que me ayudes; No lo haré, a menos que me ayudes; Llegarás pronto a clase, sólo con que madrugues un poco.

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SUBORDINADAS FINALES

Las oraciones subordinadas finales expresan la finalidad de lo enunciado por la principal. Sus nexos habituales son para que, a que, a fin de que, con objeto de que, con la intención de que,...: Iremos al hospital para que te curen; Vengo a que me devuelvas los apuntes; Hago mis trabajos con la intención de que me aprueben. El modo verbal utilizado en las oraciones finales es el subjuntivo. Cuando el verbo principal y el subordinado tienen el mismo sujeto, el verbo de la subordinada puede ir en infinitivo: Estudio para aprobar o Estudio para que me aprueben.