Mercado de valores

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Mercado de valores

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INTRODUCCIÓN

Mercado de valores

Bolsa de Madrid

Imagen del interior de la Bolsa de Madrid. Creada en 1834, nada más iniciarse el reinado de Isabel II, su principal impulsor en el aspecto jurídico fue Pedro Sainz de Andino. Instituida con la intención de promover el surgimiento y desarrollo de empresas mercantiles, así como para favorecer las inversiones de capital extranjero, en la actualidad es escenario de más del 60% del total de la contratación bursatil realizada en España.

Abilio Lope/Corbis

Mercado de valores, centro donde se produce el intercambio de activos financieros. Los mercados financieros a largo plazo se denominan de manera común mercados de capitales. Pero la diferencia fundamental entre los distintos mercados de valores viene dada por el hecho de que se emitan activos financieros (en cuyo caso se denomina mercado primario o de emisión), o que se negocien valores (llamado mercado secundario o de negociación).

En el mercado de emisión a largo plazo los agentes económicos se ponen en contacto con los ahorradores para captar recursos financieros mediante la emisión de títulos valores. Estos títulos deberán tener un plazo de amortización superior a los tres años y una parte importante de ellos serán títulos que conceden derecho de propiedad; en este caso no tienen plazo de amortización.

Los mercados secundarios se encargan de poner en contacto entre sí a los ahorradores para que intercambien títulos valores que ya poseen. Facilitan de esta forma la transacción de títulos ya existentes.

El más conocido es la bolsa de valores, que es un mercado secundario organizado. Por lo general se establece una relación entre los mercados de emisión y los secundarios. Buena parte del éxito de los mercados de emisión se debe al buen funcionamiento y a la amplitud de los mercados secundarios. Un buen mercado secundario es la mejor garantía para la colocación de títulos en los mercados de emisión ya que aumentan mucho la liquidez de los mismos. A veces, los mercados secundarios pueden actuar también como mercados de emisión. En los países donde la bolsa está más desarrollada, ésta asume en gran parte el mercado de emisión. Donde hay menor tradición el mercado de emisión y el secundario están separados.

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FORMAS DEL MERCADO PRIMARIO PARA COLOCAR ACTIVOS

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La Bolsa de París

A principios del siglo XIX, las actividades de la Bolsa de París se establecieron en el Palacio Brongniart o de la Bolsa, edificio neoclásico diseñado por el arquitecto Alexandre-Théodore Brongniart.

Robert Holmes/Corbis

Se pueden realizar de modo directo a través del inversor que emite los títulos o bien acudiendo a intermediarios financieros. El primer caso sólo se producirá cuando el inversor tenga garantizada la colocación de sus activos. Sólo cuando el inversor no conoce la función de demanda incurrirá en importantes costes de información. Para evitarlos, acude a la intermediación financiera, en la que podemos distinguir dos tipos de instituciones: por un lado, los bancos de inversión o de negocio y por otro las sociedades de valores y bolsa.

Las formas que toma la relación entre el emisor de títulos y el intermediario son tres: aseguramiento o venta en firme, mediante la cual el intermediario (banco o sociedad) compra de forma directa los valores que la empresa quiere colocar y asume el riesgo de quedarse con los títulos valores; colocación en la que el intermediario se compromete a dar difusión y colocar, en la medida de lo posible, la emisión de títulos de la empresa inversora, pero sin asumir ningún riesgo respecto a los posibles invendidos y cobrando una comisión por cada título vendido; y acuerdos de stand-by, mediante los cuales el intermediario intentará colocar el mayor número posible de títulos emitidos por la empresa inversora, pero, finalizada esta fase de colocación, el intermediario financiero se compromete a comprar los títulos que no haya podido colocar en el mercado, o una parte de ellos, por lo general a un precio especial por debajo del precio de emisión de cada título.

En España existen tres tipos de mercados secundarios: la bolsa de valores, el mercado de anotación en cuenta de deuda pública y otros mercados secundarios en los que se negocian opciones y futuros. El principal es la bolsa de valores, donde existen diversos sistemas de contratación. Por un lado podemos distinguir el sistema centralizado del sistema descentralizado. En el primero, la contratación se lleva a cabo mediante tres métodos alternativos: el primer método se denomina ‘de viva voz’ (en inglés, open-out cry), en el que se dicen, a viva voz, las cantidades y precios que se ofrecen, organizándose lo que se conoce como ‘corros’ (los oferentes se reúnen para determinar el precio de venta, que será el máximo posible, mientras que los demandantes de esos títulos se organizan para fijar el precio de compra, que será el mínimo posible); estos grupos están organizados en función de las actividades y de los sectores a los que pertenecen los títulos negociados. Para cada grupo existe una hora de reunión prefijada (por ejemplo, en España, a las 9h10min se reúne el sector comunicaciones, a las 9h25mn las eléctricas, etc.). Cada reunión dura 10 minutos y se produce una única reunión al día. En España existen 24 grupos o círculos organizados, cinco de renta fija, quince de renta variable, tres de activos a corto plazo y uno de valores no cotizados o no admitidos a cotización. Para que la reunión tenga efecto se tienen que cumplir una serie de condiciones: ningún operador puede ofrecer un paquete de valores a precios más altos que los que ya se han efectuado en el grupo; ningún operador puede demandar valores a precios más bajos que los que ya han sido voceados; en todo grupo o círculo existe un máximo y un mínimo, que representa la banda de fluctuación del precio del título valor; una vez marcadas las bandas, se negocia el precio y la cantidad de equilibrio, en el que la oferta iguala a la demanda; primero se fija el precio y a partir de él se establece la cantidad comprada y vendida a ese precio. Si no se logra acordar un precio no se producirá la compraventa; si predomina la oferta sobre la demanda se dice que existe una posición de papel. Por el contrario, si la demanda supera la oferta se dice que hay una posición de dinero. Con el método de la subasta se venden paquetes de títulos cerrados con precios prefijados por escrito. Este método se utiliza sobre todo en la Bolsa de París. El método de la contratación automatizada consiste en que el precio de intercambio no se busca en los grupos o círculos, sino con la ayuda de ordenadores que enfrentan las ofertas con las demandas. Este método se está generalizando en todas las bolsas del mundo, sobre todo a partir de lo que se conoce como el big-bang de la Bolsa de Londres de 1987, donde se introdujo por primera vez esta modalidad. El sistema descentralizado se denomina también mercado continuo o CATS (siglas inglesas de Computer Assisted Trading System) y se trata de un sistema de conexión automatizado de la bolsa con los mercados de valores internacionales. Es un sistema poco desarrollado con un reducido volumen de contratación y en el que participan pocos valores internacionales. Su ventaja es que en este mercado los costes de información son muy pequeños; las operaciones del mercado continuo se hacen a través del denominado lote: acciones que se venden en bloque (o por lotes). En España, si el precio de la acción es inferior a 1.000 pesetas, el lote tiene que tener un mínimo de cien acciones. En Latinoamérica, en los países que poseen bolsa, los métodos son similares a los descritos.

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HISTORIA DE LA BOLSA

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Bolsa de Bombay

La de Bombay es la más grande de las 20 bolsas que existen en la India. Fundada en 1875, se trata del mercado de valores más antiguo de Asia.

Husain Stephane/Liaison Agency

Los mercados en los que se negociaban valores existen desde la antigüedad. En Atenas existía lo que se conocía como emporion y en Roma existía el collegium mercatorum en el que los comerciantes se reunían de modo periódico a una hora fija. Los actuales mercados de valores provienen de las ciudades comerciales italianas y holandesas del siglo XIII. El primer mercado de valores moderno fue el de la ciudad holandesa de Amberes, creado en el año 1531. Durante el siglo XVI empezaron a prodigarse en toda Europa: en Toulouse (1549), o Londres (1571); más tarde se crearon las de Amsterdam, Hamburgo y París. En Barcelona existía un precedente desde el siglo XIII, pero la Bolsa de Madrid no se creó hasta el siglo XVIII. La Bolsa de Buenos Aires, la de México y la de Venezuela fueron creadas a fines de siglo XIX.