Qué es un anfibio?

Anfibio

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INTRODUCCIÓN

Anfibios

Anfibios

Los miembros de la clase Anfibios son los vertebrados terrestres más primitivos. Hay tres órdenes: Caudados o Urodelos, o anfibios con cola, que incluye sirenas (arriba, izquierda), salamandras (arriba, derecha) y tritones; Anuros, o anfibios sin cola, que incluye ranas y sapos (abajo, izquierda); y Gimnofiones, que incluye anfibios muy modificados similares a gusanos llamados cecilias (abajo, derecha ). Aunque pasan buena parte de su vida en o cerca del agua, algunos, como los sapos, salamandras y tritones, pueden pasar periodos considerables en tierra.

Nuridsany and Perennou/Photo Researchers, Inc./Tom McHugh/Photo Researchers, Inc./Dorling Kindersley Michael Fogden/Oxford Scientific Films

Anfibio, nombre común de cualquier miembro de una de las clases de vertebrados (animales con columna vertebral) que, en la escala evolutiva, se encuentra entre los peces y los reptiles. Cuando emergieron de los océanos, hace casi 400 millones de años, los anfibios se convirtieron en los primeros vertebrados terrestres. Se caracterizan por presentar la piel lisa y húmeda, sin escamas. Casi todos los anfibios pasan la primera parte de su vida en el agua y el resto en el medio terrestre –de hecho la palabra anfibio deriva de las palabras griegas: amphi, que significa ‘dos’ y bios, que significa ‘vida’. Son los antecesores de los reptiles, que dieron lugar a los mamíferos y a las aves.

La clase, que contiene unas 4.000 especies existentes, abarca tres órdenes de anfibios vivos: los anfibios con cola, formados por las salamandras, los tritones y las sirenas; los anfibios sin cola, entre los que se encuentran los sapos y las ranas; y las cecilias, anfibios similares a gusanos, carentes de extremidades y ciegos. Las ranas y los sapos constituyen el grupo más numeroso, con más de 3.500 especies. Las ranas suelen tener la piel lisa y las extremidades largas. Los sapos, por el contrario, suelen tener la piel verrugosa y las extremidades más cortas.

Anfibios

Sirena mayor

Los sirénidos son anfibios del orden de los Caudados distribuidos en las regiones surorientales de los Estados Unidos. Se trata de animales anguiliformes que viven en aguas fangosas, nutriéndose de vegetales y, en algunos casos, de pequeños peces. A diferencia de la mayoría de los anfibios, son animales que se caracterizan por presentar neotenia, es decir, por mantener caracteres larvarios incluso en el estado adulto. En la fotografía aparece un ejemplar de sirena mayor (Siren lacertina), la especie de más longitud (hasta 90 cm) de las tres especies incluidas en esta familia.

Oxford Scientific Films Ltd

El grupo de las salamandras está formado por unas 360 especies, que incluyen tritones, perros de agua y sirenas. Son anfibios de cuerpo alargado y esbelto, provisto de cola. Algunas especies son totalmente terrestres, mientras que otras no abandonan el agua y algunas otras pasan parte del tiempo en el agua y parte en el medio terrestre. Las cecilias, que comprenden unas 160 especies, son los anfibios más raros. No tienen extremidades y parecen lombrices de tierra. La mayoría viven enterradas en el suelo aunque unas pocas especies son acuáticas.

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DISTRIBUCIÓN Y HÁBITAT

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Ranita de san Antonio

La ranita de san Antonio vive en el centro y sur de Europa y en el noroeste de la costa africana. Es una rana arborícola que caza insectos en los árboles, saltando de rama en rama, sin descender prácticamente al suelo. Los dedos terminan en ventosas, que son una adaptación a este modo de vida.

A. Rainon/Photo Researchers, Inc.

Los anfibios viven en todos los continentes excepto en la Antártida. Las ranas y los sapos poseen una distribución muy amplia ya que prácticamente se encuentran en todos los lugares excepto en algunas islas, en las zonas polares y en los desiertos más secos. Las salamandras y tritones también están muy extendidos. Viven en Norteamérica y la parte norte de Sudamérica, en Europa, en la zona mediterránea, en África y en Asia. Las cecilias tienen una distribución más reducida; viven solo en Sudamérica y América central, partes del Sureste asiático y desde la India y Sri Lanka hasta Filipinas.

Anfibios

Cecilia de franja amarilla

La cecilia de franja amarilla vive en el suelo húmedo, cerca de las orillas de los ríos. Su dieta consiste principalmente en gusanos e insectos.

Zig Leszczynski/Animals Animals

Los anfibios se pueden encontrar en numerosos ecosistemas, como praderas, selvas tropicales, bosques de coníferas, zonas alpinas e, incluso, desiertos, aunque la mayoría de las especies necesitan estar cerca de hábitats de agua dulce como lagunas, pantanos, ríos y otras zonas húmedas para reproducirse. Sorprendentemente, muchos anfibios son expertos en encontrar lugares con cierta humedad en ambientes aparentemente secos.

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CARACTERÍSTICAS FÍSICAS

Anfibios

Rana arborícola de ojos rojos

Es una de las muchas especies de ranas arborícolas de las pluvisilvas que tienen almohadillas adherentes en los dedos. Esta modificación les permite adherirse al envés de las hojas y trepar por los troncos de los árboles y otras superficies con cierta facilidad. Tras aparearse, la hembra pone sus huevos en el envés de una hoja que cuelga sobre el agua. Al eclosionar éstos, los renacuajos caen al agua y comienzan a nadar.

Michael Fogden/Oxford Scientific Films

El tamaño de los anfibios varía desde el de la salamandra gigante japonesa, que puede superar los 1,5 metros de longitud, hasta el de las ranas diminutas, como la rana dorada, que mide solo 1 cm. Casi todas las especies que pertenecen al grupo de las salamandras mide entre 5 y 20 cm de longitud y la gran mayoría de ranas y sapos miden entre 2 y 8 cm. Las cecilias tienen un tamaño más variable –casi todas las especies miden entre 10 y 50 cm, pero algunas alcanzan 1,5 metros.

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Rana leopardo buceando

Esta rana, también llamada rana de las praderas, presenta pies palmeados, adaptados a un hábitat acuático. Tiene capacidad para moverse a gran velocidad tanto en tierra como bajo el agua. Usa sus fuertes patas para nadar, así como para saltar en tierra.

Stephen Dalton/Oxford Scientific Films

La mayoría de los anfibios comienzan su vida como larva, forma juvenil que no se parece al animal adulto. Las ranas y los sapos tienen extremidades posteriores más largas y fuertes que las anteriores, que utilizan para saltar, su modo de locomoción en el medio terrestre. Los zoólogos creen que las ranas y los sapos adultos no tienen colas porque supondrían un obstáculo para el salto. Por el contrario, la mayoría de las salamandras y tritones tienen cuatro extremidades cortas y una cola fuerte y larga, que utilizan para mantener el equilibrio en el medio terrestre y para impulsarse en el agua cuando nadan. Las cecilias no tienen extremidades y se entierran en el suelo o excavan pequeñas galerías, abriéndose paso con la cabeza.

3.1

Anatomía interna

Anfibios

Anfibio: anatomía interna

La anatomía interna de los anfibios es la típica de todos los vertebrados superiores. El corazón, aunque es más evolucionado que el de los peces, presenta dos aurículas y un solo ventrículo y en los urodelos el tabique que separa las dos aurículas ni siquiera está completo. Los cuerpos grasos son reservas de sustancias nutritivas, a las que el animal recurre durante los periodos de letargo.

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La anatomía interna de los anfibios es similar a la de los otros vertebrados. Los adultos tienen pulmones para respirar, aunque algunos poseen branquias, e incluso algunas especies que viven en el agua tienen branquias y pulmones; otras obtienen todo el oxígeno que necesitan para sobrevivir a través de la piel. El corazón, que está formado por tres cámaras, un ventrículo musculoso y dos aurículas, bombea la sangre a través de un sistema circulatorio complejo que lleva el oxígeno y los nutrientes a las células y retira los productos de desecho. El sistema digestivo está formado por una boca, un esófago, un estómago y un intestino que se abre en una cámara que recibe el nombre de cloaca. Los restos procedentes de la digestión son procesados en los riñones y liberados en la cloaca; posteriormente son eliminados al exterior a través de un orificio presente en la cloaca. Por ese mismo orificio expulsan también los óvulos y los espermatozoides. Poseen pequeños dientes en la mandíbula superior o en las dos, aunque en algunas especies no existen.

Los anfibios son animales ectotérmicos o poiquilotermos (véase Poiquilotermia), es decir no son capaces de generar calor corporal y su temperatura es variable: depende de la del medio en el que viven. Por esa razón, cuando hace frío se vuelven inactivos y algunos entran en una especie de estado de letargo similar a la hibernación.

3.2

Piel

Anfibios

Salamandra roja

Aunque muchos anfibios presentan colores apagados, la salamandra o tritón rojo de la fotografía posee colores brillantes que la hacen destacar en el medio en el que habita. Esta especie vive cerca de arroyos en el centro y este de Norteamérica.

Zig Leszczynski/Animals Animals

Los anfibios tienen una piel suave y húmeda, sin pelos ni escamas, a excepción de las cecilias que poseen pequeñas escamas dérmicas inmersas en la piel. La piel proporciona a los anfibios un colorido protector, un medio para absorber agua y oxígeno del ambiente, y una defensa frente a las condiciones áridas y los predadores hambrientos. Los anfibios poseen una amplia gama de colores. Algunos tienen una coloración brillante y llamativa, mientras que otros poseen un colorido apagado que pasa desapercibido en su hábitat. El color de la piel de los anfibios es producido por unas células pigmentarias, llamadas cromatóforos, situadas en la dermis o capa interna de la piel. Muchos anfibios pueden variar el color de su piel al concentrar o dispersar el pigmento en los cromatóforos, como sucede en algunas ranas arborícolas. Este comportamiento también les ayuda a ajustar la temperatura de su cuerpo ya que los colores claros reflejan el calor más que los colores oscuros y también puede servir como mecanismo de camuflaje, que les ayuda a escapar de los depredadores.

Anfibios

Rana de las flechas

La rana de las flechas tiene poderosas toxinas en la piel que producen parálisis e incluso la muerte en los depredadores que las ingieren. Ciertos pueblos de América del Sur usan el veneno para la caza y lo adquieren frotando la punta de las flechas en la piel de este animal. Su manipulación descuidada puede tener efectos graves si la mucosidad del animal entra en contacto con heridas, arañazos o con las membranas mucosas.

A. Kerstitch/Bruce Coleman, Inc.

Los anfibios utilizan su piel permeable para obtener oxígeno y agua del medio. La parte interior de la piel presenta abundantes vasos sanguíneos, que realizan el intercambio respiratorio de oxígeno y dióxido de carbono. Aunque la mayoría de los anfibios adultos tienen pulmones para respirar, la piel constituye un importante aporte suplementario de oxígeno. Algunas especies de salamandras no tienen branquias ni pulmones y obtienen todo el oxígeno que necesitan a través de la piel. El agua también puede penetrar a través de la piel, y muchos anfibios no beben agua porque absorben la que necesitan por la piel.

La piel de los anfibios contiene también glándulas que segregan un moco sobre la superficie de la misma que impide que esta se seque y, al mismo tiempo, facilita que se produzca el intercambio gaseoso. Muchas especies poseen en la piel glándulas que producen sustancias irritantes o venenosas, que utilizan para defenderse de sus depredadores. Un ejemplo es el sapo punta de flecha de Sudamérica, que segrega un veneno muy potente.

3.3

Oído, vista y vocalización

Anfibios

Coquí

El nombre onomatopéyico coquí se utiliza en Puerto Rico para denominar a más de 16 especies de una pequeña rana del género Eleutherodactylus. Cuando los machos cantan durante la noche, con el 'co' marcan su territorio y con el 'quí' invitan a las hembras a la actividad reproductora. El coquí se ha convertido en símbolo de Puerto Rico, y su croar da un carácter especial a las noches de la isla.

Kevin Schafer/Kevin Schafer Photography/Library of Natural Sounds, Cornell Laboratory of Ornithology, grabado por George B. Reynard. Reservados todos los derechos.

Los anfibios dependen de sus sentidos para encontrar comida y evitar a sus depredadores. No tienen oído externo pero poseen un oído interno desarrollado, especialmente las ranas, que tienen una cavidad media que transmite las vibraciones desde la membrana timpánica al oído interno. Las ranas y los sapos también utilizan su sentido del oído para comunicarse unas con otras. Además, tanto las ranas macho como las hembra, utilizan las cuerdas vocales presentes en la laringe para producir sonidos, cuya principal función es atraer a la pareja para reproducirse; también realizan sonidos en las disputas territoriales. Las salamandras, las cecilias y algunas ranas carecen de tímpano. Estos anfibios no pueden oír sonidos de alta frecuencia, aunque son capaces de detectar las vibraciones que se transmiten a través del agua. Ni las salamandras ni las cecilias tienen una verdadera laringe, pero cuando se sienten amenazadas algunas salamandras pueden producir ciertos sonidos.

Anfibios

Sapo verde

El macho del sapo verde, especie muy común en Europa, reclama una compañera en cuanto encuentra agua, incluso cualquier charca temporal. Los machos alternan sus reclamos, se turnan, y su llamada se escucha a más de un kilómetro, ya que poseen una cavidad torácica tres veces más grande que su cabeza. La hembra puede poner los huevos en agua salobre, algo bastante extraño porque normalmente los huevos de las ranas y de los sapos no sobreviven a la mínima presencia de salinidad.

Hans Reinhard/Bruce Coleman, Inc.

La visión es también importante en algunos anfibios. Las ranas tienen ojos saltones a ambos lados de la cabeza, que les permiten ver el peligro y buscar a sus presas. Las cecilias, que viven bajo tierra, son los únicos anfibios ciegos; tienen ojos pero generalmente están cubiertos por piel y, en ocasiones, por hueso. Para obtener información del medio, las cecilias se sirven de dos tentáculos sensoriales que poseen en la cabeza.

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COMPORTAMIENTO

Anfibios

Rana excavadora

Las patas cortas y fuertes de esta rana son adecuadas para cavar. Se entierra en la arena del desierto del sur de Australia para eludir el calor y queda sumida en un estado similar a la hibernación. Otras lo hacen para esconderse o tender emboscadas. Muchas tienen el hocico afilado o dedos espatulados, que les ayudan a cavar.

Kathie Atkinson/Oxford Scientific Films

Gran parte del comportamiento que presentan los anfibios está condicionado por la necesidad de mantener su piel húmeda y de intentar conseguir una temperatura corporal relativamente estable, ni demasiado fría ni demasiado caliente. Algunas especies toman el sol para aumentar su temperatura. En climas muy cálidos, los anfibios son más activos por la noche que durante el día para evitar el calor excesivo y la pérdida de agua. Durante las horas de luz, estos anfibios se esconden en lugares húmedos, en refugios bajo las rocas o los troncos, o en túneles o grietas bajo el suelo. En las regiones frías, los anfibios permanecen aletargados o inactivos durante los meses más fríos.

Casi todos los anfibios adultos son carnívoros y se alimentan de una gran variedad de presas móviles, como insectos, arañas, crustáceos, babosas, gusanos, pequeños reptiles y, en ocasiones, también de pequeños anfibios. Las cecilias se aproximan lentamente a sus presas y las agarran con sus afilados dientes. Las salamandras y tritones que se alimentan en el agua, succionan a sus presas dentro de sus bocas. En el medio terrestre algunas salamandras sacan sus lenguas pegajosas para capturar a presas pequeñas. Las ranas están perfectamente adaptadas a esta manera de atrapar a sus presas, gracias a su lengua proyectante, que está unida al borde anterior de la boca y tiene su extremo posterior libre y pegajoso.

Su piel suave y carente de estructuras protectoras y la falta de uñas con las que defenderse hacen de los anfibios unos animales muy vulnerables, que son perseguidos por un gran número de predadores, entre los que se incluyen numerosos mamíferos pequeños, aves, lagartijas, serpientes, tortugas e, incluso, otros anfibios. Cuando se enfrentan a un depredador, muchos anfibios se hacen los muertos. Otros confían en las sustancias venenosas de su piel, que les proporcionan un sabor desagradable o resultan tóxicas a los depredadores. Estos anfibios suelen presentar un colorido brillante y llamativo para avisar a los depredadores de que son venenosos. Los tritones y salamandras mueven sus colas de un lado a otro para esquivar a sus enemigos. Muchas especies pueden romper una parte de su cola si ha sido agarrada por un depredador. La cola en movimiento distrae al animal y así la salamandra puede escapar; luego forma una nueva cola. Las ranas y los sapos a menudo responden a las amenazas de otros animales hinchando sus cuerpos, aparentando ser más grandes de lo que realmente son.

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REPRODUCCIÓN

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Salamandra gigante

Las salamandras gigantes, que son exclusivamente acuáticas, tienen una forma poco común de criar a su descendencia. Los machos construyen una especie de nido debajo del agua, donde la hembra pone los huevos. Después, el macho fecunda los huevos con su esperma y los protege hasta que nacen las larvas.

Robert Noonan/Photo Researchers, Inc.

No se sabe mucho sobre los comportamientos de cortejo en las cecilias, pero muchas ranas, salamandras y tritones exhiben unos patrones de cortejo muy elaborados. Muchas salamandras macho emiten aromas que atraen a las hembras. Si una hembra se acerca a ellos, los machos les muestran sus bonitos coloridos. Durante la época reproductora, las ranas se reúnen formando grupos muy numerosos, formados a veces por miles de individuos. Muchas ranas croan para llamar a las hembras y para mantener a otros machos alejados.

Anfibio

Tritón vulgar

El macho del tritón vulgar, o tritón liso, desarrolla, durante la época reproductora, una cresta medio-dorsal lisa o ligeramente ondulada.

Adrian Davies/Bruce Coleman, Inc.

En las ranas y los sapos, la fecundación suele ser externa, es decir, los espermatozoides y los óvulos se unen fuera del cuerpo de la hembra. Durante el apareamiento, el macho salta sobre la espalda de la hembra y la agarra. A medida que la hembra va poniendo los óvulos, el macho libera sobre ellos los espermatozoides para fecundarlos. Algunos machos de salamandra dejan paquetes de esperma en el suelo (espermatóforos) y la hembra los introduce en su cloaca; los óvulos son, por tanto, fecundados internamente.

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Salamandra común

Las hembras de salamandra común retienen los huevos fecundados dentro de su cuerpo hasta que eclosionan. Pueden dar a luz a larvas con branquias o a pequeñas salamandras que ya poseen las estructuras propias del adulto.

Michael Fogden/Animals Animals

Los huevos de los anfibios no están protegidos por una cáscara, como los de los reptiles y las aves, sino que son frágiles y gelatinosos. Los huevos tienen que depositarse en el agua o en zonas húmedas para impedir que el embrión en desarrollo se seque. Muchos anfibios depositan sus huevos directamente en el agua, pero algunas ranas, tritones y salamandras, y casi todas las cecilias, los depositan en el medio terrestre, en lugares con mucha humedad. Algunas ranas sudamericanas dejan los huevos en ramas de los árboles sobre el agua. De esa manera, cuando los renacuajos nacen, caen directamente al agua.

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Huevos de anfibio en el agua

Una masa de huevos de anfibio, que parecen pequeños puntos negros, está contenida en el seno de una masa gelatinosa mientras se incuban en un estanque de agua dulce. Reciben escasa o nula protección y no tardarán en producir pequeños renacuajos.

Dorling Kindersley

La mayor parte de los anfibios que ponen los huevos en el medio acuático, abandonan estos a su suerte; sin embargo, en las especies que depositan los huevos en el medio terrestre, uno de los dos progenitores suele encargarse de proteger los huevos. Algunas especies de ranas cuidan de sus crías. Por ejemplo, el macho de la rana de Darwin en Chile recoge los huevos que su pareja ha depositado en el suelo y los lleva en su saco vocal hasta que se transforman en adultos.

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CICLO DE VIDA

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Ciclo de vida de la rana

La mayoría de las ranas tienen un ciclo vital con dos estadios distintos: las crías viven en el agua y los adultos en tierra firme. Las ranas adultas ponen un gran número de huevos en el agua o en otros lugares húmedos (A). De los huevos salen pequeñas larvas en forma de pez llamadas renacuajos (B), las cuales crecen a medida que se alimentan de algas y trozos de materia vegetal que encuentran en el agua (C). Cuando comienza la metamorfosis o cambio a la forma adulta, el renacuajo desarrolla patas traseras (D). Cuando ambos pares de patas están completas y el animal ha sustituido sus branquias por pulmones, la joven rana sale a tierra firme (E). La rana reabsorbe el resto de la cola y sigue creciendo hasta alcanzar la talla adulta (F).

© Microsoft Corporation. Reservados todos los derechos.

Al pasar de larva a adulto, muchos anfibios experimentan un cambio rotundo, llamado metamorfosis, tanto en su anatomía, como en su dieta y estilo de vida. Durante ese periodo, las larvas, parecidas a un pez y adaptadas a vivir en el mundo acuático, pasan a vivir en el medio terrestre. Además de desarrollar pulmones, los tritones, las salamandras y las ranas también desarrollan sus extremidades durante la metamorfosis. La mayoría de los anfibios pierden sus branquias y las colas desaparecen en las ranas y los sapos. El tiempo que dura este proceso varía mucho entre las distintas especies. En los renacuajos que nacen en charquitos temporales de lluvia en la arena del desierto, puede durar solo 8 días. En una especie europea, Rana temporaria, puede durar unas 16 semanas y en otras especies de anfibios puede tardar unos 6 meses.

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Ajolote mostrando las branquias externas

El ajolote o axolote es la fase larvaria acuática de una salamandra marrón. Es de interés para los científicos porque no todos sufren metamorfosis y llegan a convertirse en salamandras adultas. Más interesantes son los que no pueden realizar esta metamorfosis y alcanzan la madurez sexual durante la fase larvaria. En cautividad, el cambio puede inducirse añadiendo yodo o extracto de tiroides al agua en la que viven.

G.I. Bernard/Oxford Scientific Films

La metamorfosis en la rana europea Rana temporaria puede ejemplificar este proceso. Unos tres días después de la eclosión, el renacuajo desarrolla branquias externas para tomar el oxígeno del agua. Posteriormente, se abren los ojos y aparece la boca ventral, que utiliza para alimentarse de plantas microscópicas. El renacuajo posee una cola con la que nada para buscar el alimento. Posteriormente, las branquias externas se reemplazan por branquias internas y sobre ellas aparece una abertura, llamada espiráculo, por la que sale el agua. A las 12 semanas, el renacuajo ya tiene las patas posteriores desarrolladas (las anteriores aparecen después) y pulmones que utiliza para tomar aire de la superficie. A las 16 semanas aproximadamente, el renacuajo ya tiene cuatro patas, ojos prominentes y su cola ha empezado a desaparecer. La boca sufre una transformación y el intestino se acorta. El paso al medio terrestre ya es posible.

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EVOLUCIÓN

Anfibio

Ichthyostega

Ichthyostega fue un anfibio que vivió hace unos 360 millones de años. Aunque vivía en el agua, también podía sobrevivir en el medio terrestre.

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Los anfibios parecen haber evolucionado a partir de peces de aletas lobuladas a comienzos del devónico. Es probable que durante los periodos de sequía estos peces, similares a los actuales peces pulmonados, salieran arrastrándose de charcas casi desecadas y con el tiempo se volvieran menos dependientes del agua. Esos peces tenían pulmones, además de branquias, que les permitían utilizar el oxígeno atmosférico, y aletas fuertes y lobuladas que les permitían arrastrarse hasta encontrar otros charcos. Las evidencias fósiles sugieren que uno de los primeros anfibios fue un animal llamado Ichthyostega, que vivió hace unos 360 millones de años. Tenía una cola similar a los peces, pero también poseía extremidades articuladas para reptar.

Tras su exitosa invasión del medio terrestre, los anfibios se diversificaron enormemente. El mayor de los primeros anfibios fue Mastodonsaurus, que tenía una apariencia similar a los cocodrilos actuales y medía, probablemente, unos 4 metros de longitud. Durante más de 120 millones de años, los anfibios se diversificaron y fueron los animales dominantes. Los anfibios actuales –ranas, sapos, salamandras, tritones y cecilias–, no estaban entre esos grupos de anfibios primitivos. Los fósiles más antiguos conocidos de estos anfibios actuales proceden de los periodos pérmico y triásico.

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ANFIBIOS AMENAZADOS

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Rana con tres extremidades

En los últimos años, se han encontrado muchas ranas con alguna extremidad de más y otras malformaciones. La causa de estas malformaciones continúa siendo un misterio para los científicos, aunque pueden estar originadas por la luz ultravioleta, los compuestos químicos, los hongos, los parásitos o bien por una combinación de todos estos factores.

Wendy Shattil and Bob Rozinski/Oxford Scientific Films

Los anfibios han sobrevivido más de 300 millones de años, superando incluso los drásticos cambios ambientales que provocaron la desaparición de los dinosaurios y de muchas otras especies. Sin embargo, los científicos están alarmados por la regresión que actualmente están sufriendo las poblaciones de anfibios en muchas partes del mundo. Un estudio realizado entre 1950 y 1997, puso de manifiesto que las más de 900 poblaciones de anfibios estudiadas habían sufrido descensos durante los últimos 40 años. Esta tendencia resultaba evidente en lugares tan alejados geográficamente como Norteamérica, Sudamérica y Australia, y ha originado una preocupación internacional por el futuro de estos animales.

Anfibio

Sapos dorados de Costa Rica

Los sapos dorados, que fueron muy abundantes en Costa Rica, son una de las especies de anfibios que parecen haberse visto afectadas por las alteraciones del medio ambiente, como la destrucción del hábitat.

M.P.L. Fogden/Bruce Coleman, Inc.

El ciclo de vida de los anfibios, con un estado de larva y otro de adulto, así como su piel permeable, hace que estos animales sean especialmente vulnerables a las alteraciones del medio ambiente, como la sequía o la contaminación. Esta vulnerabilidad los convierte en excelentes bioindicadores (seres vivos que reflejan o proporcionan pistas sobre el estado de un ecosistema). El descenso de las poblaciones de anfibios podría deberse a cambios naturales, aunque se tiende a creer que son precisamente los cambios provocados por los seres humanos los responsables de esta regresión. Uno de las alteraciones del medio ambiente que parece afectar directamente a las poblaciones de anfibios, así como a las de otras especies animales, es la destrucción y modificación de sus hábitats. Sin embargo, las poblaciones de ciertas especies de anfibios están disminuyendo, o incluso desapareciendo, en áreas donde no se ha producido una destrucción de sus hábitats.

No existe un factor claro responsable de esta tendencia tan preocupante, sino que parecen estar implicados varios factores, como la presencia de distintos virus, bacterias o patógenos fúngicos; el calentamiento global; o el incremento de los niveles de luz ultravioleta como resultado de la disminución de la capa de ozono protectora. Se piensa que este último factor puede afectar directamente a las poblaciones de anfibios que dejan los huevos en aguas poco profundas, ya que estos están expuestos a la luz solar durante largos periodos. Otros factores como la contaminación, la lluvia ácida, los pesticidas, los herbicidas y los fertilizantes pueden también estar afectando negativamente a estos animales. En algunas regiones, la introducción de especies foráneas competidoras o depredadores ha contribuido a la disminución de las especies autóctonas. Es probable que una interacción de todos estos factores esté agravando la situación de estos animales.

Clasificación científica: los anfibios componen la clase Anfibios (Amphibia), que comprende tres órdenes vivos. Los anfibios con cola componen el orden Caudados o Urodelos (Caudata), los anfibios sin cola el orden Anuros (Anura) y las cecilias el orden Gimnofiones o Ápodos (Gymnophiona).


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